Vertebral

¿Dónde estaban todos esos?

El lunes pasado recibí un mensaje del historiador Carlos Castañón Cuadros en el que me comunicaba que se manifestaría (junto con otros ciudadanos) por el retiro arbitrario de un monumento emblemático de Torreón.

Le pedí al reportero Rolando Guevara que “levantara” la información y así fue. Castañón junto con Aldo Villarreal, el presidente del Colegio de Arquitectos y Elías Agüero del colectivo “Moreleando” se apostaron en la plaza del “Torreoncito” para mostrar su inconformidad.

Un día después, Carlos estuvo conmigo en la emisión matutina de Telediario... Lo considero un hombre serio, educado, respetable, solamente una frase “cimbró” la entrevista que le hice: “Los ciudadanos tendrán la última decisión en las elecciones”.

Coincido plenamente con Carlos en que el patrimonio de la ciudad no es propiedad de ningún funcionario público, nos corresponde a todos. Resulta por demás especulativo el hecho de que se hayan levantado todas esas voces justo en esta época, me llena de interrogantes la sentencia electoral que Carlos lanzó en el noticiero, ahí la demanda perdió fuerza y legitimidad... Por qué todos esos “ciudadanos desinteresados” no se volcaron a las calles a protestar por el retiro del piso original de la Plaza de Armas durante la pasada administración encabezada por Eduardo Olmos Castro, por qué no hicieron nada cuando por una omisión burocrática se desplomó la bóveda del Canal de la Perla, por qué no se pronunciaron cuando ningún funcionario de gobierno impidió la venta del Hotel Francia (enclavado en el Centro de Torreón), aquel en el que Pancho Villa se hospedó, por qué no “levantó ámpula” la reubicación de la Cabeza de Morelos al Bosque Venustiano Carranza, por qué hasta ahora, qué tienen que ver los partidos políticos en esta disputa ciudadana... No lo sé.

Y por si fuera poco aparecieron las demás voces, las poco ilustradas, aquellas que buscan el reflector, las que acuden al llamado de las redes sociales “facilonas”, esas que solo empobrecen el movimiento con insultos y con lugares comunes en contra de la ya tan denostada clase política.

¿Alguien se dio cuenta de que por más de dos décadas el “Torreoncito” permaneció abandonado, lleno de grafitti y de plagas? Por supuesto que no, ni autoridades, mucho menos ciudadanía. Por qué no hicieron manifestaciones cuando esas mismas autoridades permitieron la instalación de una empresa gasera justo a un costado de la plaza pública donde se ubicaba el “Torreoncito”, por qué justo en ese momento.

En Multimedios - Milenio creemos en los movimientos sociales, tanto que en este mismo diario escriben algunos de los que se manifestaron (Elías Agüero verbigracia), abrimos espacios televisivos a colaboradores de otros medios de comunicación (Carlos Castañón http://laguna.multimedios.com/television/la-autoridad-se-equivoco-al-querer-destruir-un-emblema-de-la-ciudad-carlos-castanon), estamos seguros de que, con demandas genuinas enarboladas por la ciudadanía, nuestras comunidades se van a transformar. 


angel.carrillo@multimedios.com