Vertebral

De filias y fobias

Salvo sus honrosas excepciones, los académicos no se distinguen por desarrollar habilidades en la “grilla política”, son personajes comprometidos con posturas y creencias férreas, los conocimientos que adquieren en el campo educativo, los eximen de las prácticas mundanas que se dan en medio de la partidocracia mexicana. 

Conocí a Héctor Arreola Soria, un catedrático originario de Rodeo, Durango que actualmente se encarga de coordinar las universidades tecnológicas y politécnicas en México.

De sencillo y desenfadado actuar, Héctor ha “levantado la mano” para contender en la interna del PRI, en busca de la candidatura al gobierno de Durango. 

Arreola Soria defiende sus logros en el “frente de batalla” escolar en nuestro país, asegura que el dominio de idiomas representa la diferencia para que un egresado encuentre un escaño en el comprometido mundo global en el que ya estamos insertos... Aún así, quiere ser. 

Como todos los aspirantes, Héctor Arreola está convencido de que Durango tiene que convertirse en un estado industrializado, “¿No lo está?”, le pregunté, y de inmediato reviró tratando de resguardar la imagen de un Gobernador que le pidió que intentara “bajarle presión a la olla” con los actuales contendientes a la máxima posición de la política duranguense, “En el estado (Durango) ya se sentaron las bases para el desarrollo económico e industrial, faltan vías de comunicación que permitan que la región se comunique con otros polos de avanzada” (me dio la impresión que no tomó en cuenta lo trascendental de la autopista Durango - Mazatlán). 

En medio de la entrevista insistió en que es un hombre con filias no con fobias, aludiendo a que, en poco tiempo, y conforme avance el proceso electoral en el vecino estado, la guerra se tornará cruel, encarnizada, casi salvaje, el inminente “choque de trenes” entre Leticia Herrera y Esteban Villegas. Y ahí, en medio de los “punteros estadísticos”, Arreola va a aparecer con la balanza, para tratar de calmar los ímpetus de ambos personajes y a la par, tratará de crecer en las preferencias de los electores.  

“El Chino”, como se le conoce en las entrañas del priismo de Durango es un hombre institucional y como tal, prefiere no hablar de padrinazgos políticos, ni del Gobernador Herrera Caldera, ni del propio Presidente de México Enrique Peña Nieto con quien labora desde el 2008. 

“No me veo como candidato del PRI, me veo como el próximo Gobernador... Ya lo tengo decretado”... Resulta intimidante la contundencia de sus dichos, esperemos que la guerra por la candidatura no achique sus pretensiones, mucho menos su perfil relativamente “ciudadano”... Y en lo personal, también espero que ni las filias de Héctor, ni las fobias se conviertan en manías, como las que ya se dejaron ver en algunos de los que hasta el momento se han apuntado. 


angel.carrillo@multimedios.com