Vertebral

La crucifixión anticipada

El Regidor panista del Ayuntamiento de Gómez Palacio, Francisco Raúl Ramírez pensó que la audiencia ante el juez sería en la Vicefiscalía de Durango, pero la cita era en el edificio de Juicios Orales frente a la Plaza de Armas.

El traslado de un lugar a otro motivó que el Juez en turno girara una orden de presentación y que la policía estuviera esperándolo a las afueras del recinto para custodiarlo hasta la sala de indiciados... Ana Guadalupe Vielma (ex pareja sentimental del funcionario)  aguardaba en el lugar junto con una comitiva de medios de comunicación. Le cobraron una multa de cinco mil pesos por no haber acatado la orden del juez y, además, le prohibieron “acercarse” a la demandante. 

“Tanto peca quien mata a la vaca, como el que le estira la pata” reza el adagio popular, sin embargo hacemos escarnio solamente con una parte, nadie ha reparado en escudriñar las “razones” de la “indefensa” mujer que, según el regidor, lo obligaría a firmar unos pagarés, con el afán de que la concubina no revelara la relación que mantenían, a la esposa de Ramírez Ávila. 

Estoy completamente convencido de que los funcionarios públicos deben de hacer valer un cierto código moral, al menos deben de guardar las formas que el cargo ostenta, pero tal parece que el hecho de ocupar un escalafón en la administraciones ha derivado en que algunos “piensen” que el hecho de presumirse “político”, les exime de situaciones como los escándalos amorosos y no, simplemente no.

El regidor está “pagando” las consecuencias de su indiscreción. 

Pero nada más estamos “crucificando” a una de las partes (como regularmente hacemos), no hemos analizado la responsabilidad de Ana Guadalupe Vielma, quien desde un principio conocía el estatus civil del personaje en cuestión, sabía que era casado y que en algún momento, tarde o temprano, reventaría la “papa caliente”. La mujer señala que fue golpeada y amenazada por órdenes de Francisco Raúl Ramírez, que éste le firmó unos pagarés y que, al verse exhibido, se negó a responder. 

Pienso que el Juez debe examinar muy bien el caso, está obligado a demostrar que efectivamente la ley está por encima de los intereses mediáticos y que podemos jactarnos de que se desahogaron todas las pruebas del caso. Esperemos que pague quien deba pagar y no que, como Poncio Pilato, se lave las manos ante las presiones de terceros que solamente buscan el injurio. 

No conozco al Regidor, no recuerdo haber cruzado palabra con él, lo que sí tengo muy presente es que “nos pintamos solos” en la primera oportunidad de “arrojar la primera piedra”, somos buenos jueces, pero les recuerdo a todos que “para tener la lengua larga, hay que tener la cola chiquita” y, de todos esos que se regocijan con este escándalo, no conozco a alguno que carezca de antecedentes oscuros. 



angel.carrillo@multimedios.com