Vertebral

Mientras tanto...

¿Estamos jodidos? le pregunté a Gerardo Lara, el Presidente del Colegio de Contadores Públicos de Torreón... “Sí”, y se hizo el silencio, silencio sepulcral.

La pregunta la formulé  porque el primer día del mes de enero, los ciudadanos tendremos que hacer nuestras contribuciones ante Hacienda, de una manera distinta y con nuevos métodos para ubicar a quien pretenda evadir estas obligaciones en nuestro país.

¿Qué más le pregunto? (pensé), Gerardo Lara ya nos había pronosticado que los únicos perjudicados seríamos los de siempre, los que siempre tributamos, los cautivos pues. Lo único que se me ocurrió increpar al líder del Colegio de Contadores de Torreón fue: “Y qué pasará con los informales”, porque es cierto que hoy por hoy, los que al final de cuentas resultamos afectados (para bien o mal) con las modificaciones en los esquemas impuestos por el Servicio de Administración Tributario (SAT), somos el 40 por ciento de los habitantes laboralmente activos en nuestro país, es decir, un 60 por ciento se mantiene en la informalidad (no paga impuestos).

Entiendo que a partir del primer día del 2014, “”Lolita o Dolores”(como quiera usted llamarle), se va a poner “perra” en muchos sentidos. La Secretaría de Hacienda va a tener facultades para “cruzar” información con instituciones bancarias, casas comerciales y entes crediticias, con el objetivo último de corroborar que las declaraciones que hacemos todos y cada uno de nosotros, sean cien por ciento fidedignas. Si esos datos “cruzados” no llegaran a concordar, entonces el SAT, estaría facultado para cobrar desde severas multas económicas hasta pena carcelaria.

Ni hablar de que el SAT pretende digitalizar al país en materia fiscal, nada de facturas a mano, todo electrónico, pero... Y las señoras que no tienen computadora y mucho menos internet en su casa, qué van a hacer: ¡Ah, claro! en el SAT más cercano hay tanto equipos como asesores disponibles. Creo que les “va a salir más caro el caldo que las albóndigas”, no a las autoridades hacendarias, sino a los comunes y corrientes.

Lo de siempre, ninguna medida de sacrificio es aceptada (mucho menos económica) hasta entonces no se vean cambios sustanciales, espero que pronto se generen movimientos sociales importantes a partir de 2014, movimientos que produzcan bienestar y grandes obras de infraestructura urbana, mientras tanto, jodidos.

angel.carrillo@multimedios.com