Vertebral

Ni blanco, ni negro

Probablemente los antecedentes del sindicalismo en México nos remiten a los primeros años del siglo XX con las huelgas de Cananea, Sonora (1906) y la de Río Blanco, Veracruz (1907).

Se trataba de movimientos legítimos de trabajadores unidos en busca de mejores condiciones de vida, de obreros hartos de los cacicazgos a ultranza. En aquellos tiempos, entre otros beneficios, solicitaban una base de salario mínimo, jornadas de ocho horas y otras prestaciones que, con el paso del tiempo, se consolidaron a través de servicios de seguridad social. Para darle cumplimiento a estos logros fueron creados los sindicatos.


En la actualidad representan todo menos los preceptos por los que fueron creados, líderes hinchados de poder y excesos, privilegios y prebendas a los achichinques cercanos a su círculo, libre acceso a posiciones partidarias y sobre todo, el uso del padrón sindical como moneda de cambio política.


Ahora mismo se gesta en la región, un movimiento magisterial alterno a la estructura sindical, las bases se sienten desprotegidas, solas, les han quitado la voz... pero, qué no han sido las bases mismas las que ensancharon las figuras de los líderes, qué no fueron los maestros los que viajaban en camiones para apoyar a figuras políticas en busca de una posición electoral, qué no son ellos los que vitorearon a los líderes por las rifas de las Hummer, o aquellos que disfrutaron de los permisos por comisiones o los que recibieron claves, no fueron los que ingresaron al peligroso mundo de la partidocracia mexicana.


Es de entender que estén molestos, a los de “mero” abajo les pegaron en el bolsillo, por eso “saltaron”.
Se lo dije al vocero del naciente Movimiento Magisterial en Coahuila, Juan Luis Nava... (como todo en la vida) No todo es negro, ni es blanco, no todos los maestros son convenencieros y arribistas, no todos los maestros tienen la vocación de educar. Solamente hay que encontrar a los profesores conscientes, a los que les interesa elevar la educación de la niñez de este país, a los que no les llama la atención ni el poder, ni la política. Claro que los hay.

angel.carrillo@multimedios.com