Vertebral

Así sí baila mija con el señor

Contra todos los pronósticos de un debate largo (de casi tres horas) y aburrido, el que vimos y escuchamos el jueves fue un encuentro de altura, decente, al menos en cuanto a la presentación de la propuesta televisiva.

No es porque se trate de un integrante de esta casa de comunicación (Grupo Editorial Milenio), pero Carlos Puig fue uno de los grandes aciertos del segundo debate, lo demostró cuando en una (de las muchas) fallas en el micrófono de José Ángel Pérez, el periodista sin pedir permiso al “omnipotente” IEC, solicitó a “la producción” que le otorgara 10 segundos más al representante del PT para recuperar el tiempo que perdió por el imprevisto... Demostró dominio del acto y se alzó como un verdadero maestro de ceremonias, superó los fuistes, dijistes y demás improperios. La producción general del evento permaneció básica, silvestre, primitiva (como la del primero). Quedó de manifiesto cuando la cámara permanecía con José Ángel Pérez mientras que Mary Telma Guajardo tenía la palabra, se equivocaron con la dirección de cámaras, seguramente se “cuatrapearon”.

El segundo debate transcurrió sin novedades. Los ataques hacia el puntero y hacia dos actores que no están contendiendo: Los Moreira. Nadie advirtió en la sala que ni Humberto, ni Rubén participarán en los comicios, sin embargo las menciones fueron constantes.

Los mismos chascarrillos de Guadiana y los mismos aspavientos de José Ángel, que dicho sea de paso volvieron a ponerle “sabor” al debate, pues arrancaron carcajadas de los invitados en el Teatro Nazas con sus “puntadas”. Faltan 28 días para la elección y a partir de la fecha, el tono de los ataques ira en ascenso, las diatribas serán la constante... como si el electorado no supiera “quién es quién”.

Están perfectamente identificadas las credenciales de cada uno de los aspirantes, la gente sabe quién habla de frente y quién dice las cosas “a medios chiles”, a pesar de todo ahí está el menú.

En Torreón las cosas “pintan” distinto, las campañas han tomado un rumbo apacible , no hay confrontaciones, los candidatos se dedican a los “toca toca”, a la entrevistas “banqueteras”, a las reuniones con representantes de gremios profesionales...

Ahí es donde surge la maldita duda ¿Será tan bueno que una elección no tenga enfrentamientos entre los contendientes (como en la estatal)?

Eso, de alguna manera obliga a los aspirantes a mejorar su estrategia. Salvo Miguel Mery con “La gran vía”, ninguno de los otros candidatos ha hecho una propuesta real, en el caso de Jorge Zermeño (aunque cuenta con experiencia probada) no ha informado qué cambios emprendería para transformar la ciudad, se quedó con un discurso de hace dos décadas, la historia de la ciudad (para bien o para mal) han tomado otro rumbo.

¿Salir a votar el cuatro de julio? Es opción suya, sí es una obligación y una responsabilidad ciudadana, pero a estas alturas y a como se mueve la clase política mexicana, es una alternativa pensar en el cómodo abstencionismo. 


angel.carrillo@multimedios.com