Vertebral

¿Reír o llorar?

La verdad no sé si reír o llorar, una vez que he platicado con los contendientes (de los diferentes partidos políticos) a renovar el Congreso de Coahuila. Resulta frustrante escucharlos hablar de sus propuestas, todos (literalmente), todos dicen lo mismo: “Quiero cambiar las cosas, quiero servir a la ciudadanía a través de la política”. Qué quieren cambiar (les cuestiono): “Pues sí, la forma en la que se viene haciendo las cosas”, pero cómo se vienen haciendo las cosas (les reviro): “Pues así como se están haciendo”... ¡Chíngale!Unos ofrecen servicios públicos como pavimentación, alumbrado y abastecimiento de agua potable (facultades lejanas de un legislador), otros seguridad y empleo (más lejanas todavía), hay otros que se aventuran a hablar de la reforma energética y de la reforma educativa, las opiniones que podrían manifestar desde el Congreso local, en caso de que el voto los beneficiara (como si en San Lázaro les importara un carajo lo que opinan los diputados coahuilenses) y ni hablar de los que a través de Dios, llegan a redimir a los descarriados y pécoras... Nada comparado a la bizarra mesa en la que dialogué con los representantes del Partido Progresista de Coahuila que según su sitio de internet www.pro.org.mx fue fundado hace menos de cuatro años. Fue un panel de contrastes, por un lado los campesinos que (legítimamente) buscan alzar la voz y dar a conocer las condiciones infrahumanas que se viven en los ejidos cercanos a la región lagunera, y por otro, una cara conocida en la grilla empresarial de la región, Víctor Alducin ex representante del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada. Fue complicado, en un principio, hilvanar las preguntas, estoy casi seguro que ninguno se había visto antes, o al menos no habían intercambiado palabra. En general no tienen idea de quién dirige el partido, ni cuál es su ideología, el padrón... Nada más saben que fueron invitados por “alguien” de Saltillo y que orgullosos aceptaron. Quién los patrocina, solamente ellos lo saben... Vuelve a quedar de manifiesto el desorden democrático los mexicanos, para qué crear un partido que no tiene representación, por qué se le destinan recursos a una fracción que en nada mejora la vida política del estado y lo más importante, si los candidatos de “la chiquillada” saben que van a perder, para qué compiten, en todo caso es mejor la opción que tomaron los independientes, que sin estandarte partidista, se lanzaron a la batalla, con un discurso ciudadano (y por consiguiente genuino) y “picando piedra” para que en el futuro se consolide este camino.


angel.carrillo@multimedios.com