Vertebral

Matías terminó muerto en un consultorio

Las radiografías fueron reveladoras... presentaba fisura craneoencefálica, estallamiento de vísceras y llegó severamente policontundido, no respondió a estímulos visuales, ni auditivos. El médico, al verlo convulsionar decidió “dormirlo”.

Nadie sabe a ciencia cierta, los motivos que orillaron a los delincuentes a matarlo (un perro de la raza pitbull)… lo poco que se sabe es que durante la celebración del quinto campeonato del equipo Santos Laguna, Matías escapó de su hogar y atacó a un perro que se encontraba por ahí.

Los vecinos de la colonia Rincón La Joya (alcoholizados, según las denuncias) decidieron intervenir para que Matías no matara (literalmente) al otro animal, pero, se les pasó la mano.

Dicen los testigos que primero lo golpearon con un bat de béisbol, luego de que “soltó” al otro perro, le dejaron caer un block de concreto en la cabeza y, medio moribundo, lo ataron del cuello con una soga a la defensa de un carro y lo arrastraron por todo el sector.Lo creyeron muerto y lo dejaron cerca de un canal de riego, Matías, con un atisbo de vida se levantó y decidió ir a su casa, su dueña lo vio y no hizo nada, simplemente lo llevó a una finca y lo amarró entre los escombros para que muriera incógnita y lentamente… su agonía se prolongó por horas.

Erick Albores, protector de animales, se percató de la situación a través de Facebook (de esas veces que la red social sirve para algo distinto que alimentar el morbo) y decidió ir en su búsqueda.

Lo encontró hecho un guiñapo, apenas podía ponerse en pie. Matías terminó muerto en un consultorio.

Luego de esta noticia que “incendió” las redes sociales, hice una serie de reflexiones que más tarde recapitularé, por lo pronto, los delincuentes que le ocasionaron la muerte a Matías, se sintieron ofendidos por haberlos llamado así y decidieron ir a hacer una manifestación a las afueras de Multimedios: “Venimos a que Carrillo aclare que no somos asesinos, que hemos recibido muchas amenazas por lo del perro”.

De pronto, si mi vida o la de mi familia se ven amenazadas por un perro agresivo, supongo que reaccionaría de inmediato… “batazos”, “palazos”, “zapatazos” o lo que tuviera “a la mano”, pero de ahí, a medio matar a un ser vivo dejándole caer un block de concreto en la cabeza y encima arrastrarlo por toda la colonia atado del cuello, no, definitivamente hay mucha distancia.

Las reflexiones:¿Y de verdad nos asombramos porque un grupo de jovencitos “juega al secuestro” y asesina a un niño?¿De verdad nos indignamos con las muertes generadas por el enfrentamiento entre el crimen organizado y las fuerzas de seguridad del estado mexicano?Simplemente queda a las autoridades establecer un castigo ejemplar para los DELINCUENTES y la irresponsable dueña (con mayúsculas) que provocaron la muerte de Matías. 


angel.carrillo@multimedios.com