Vertebral

Marisol y Elvira

Es increíble como las parejas sentimentales pueden ser un factor decisivo para que una persona sea aceptada en cualquier ámbito social. Hemos conocido casos desastrosos de gente que se ha convertido en escarnio a causa de una mala impresión generada por su esposa (o), novia (o) o “pior es nada”. 

El jueves pasado, Marcela Moreno y un servidor estuvimos en Durango capital para realizar entrevistas (las últimas del programa Cambios antes del proceso electoral del cinco de junio) con los candidatos del PRI y PAN respectivamente, desde sus casas. 

José Rosas Aispuro y Esteban Villegas nos abrieron las puertas de sus hogares para conocer cómo viven, quiénes integran a sus familias, qué les gusta hacer en sus tiempos libres, una visión de cómo son cada uno cuando no se dedican a la “grilla”. 

Primero le tocó el turno al priista Esteban Villegas: Vive junto a su esposa Marisol y sus hijos Diego y Adrián. Ahí es justo cuando me empeño en señalar que, en ocasiones, las parejas pueden generar un efecto negativo o, por el contrario, ayudar a la consolidación de la imagen del otro.

Marisol Rosso es una mujer de trato cálido y a pesar de su juventud, tiene muy claro a dónde quiere llegar al lado de su marido, sabe dominar el arte de la comunicación, es decir, es amiga de la pantalla y de las palabras... Sabe exactamente como emplear los términos que podrían beneficiar para que su esposo pueda dar “cerrojazo de oro” ante cualquier cuestionamiento.

Lo que Marisol Rosso domina (también) a la perfección es la naturalidad, no es una mujer posada, al contrario habla de la vida familiar así como va, habla de que los frijoles y las quesadillas son el platillo preferido de Villegas Villarreal y que Cantinflas es su personaje  consentido. 

En ese mismo viaje a Durango, conocimos a Elvira Barrantes, la esposa del candidato panista José Rosas Aispuro. La de Elvira es otra forma de apoyo al candidato, se trata de una mujer muy directa (es de Sinaloa), es una mujer experimentada en el terreno de la administración (la maestría la hizo con su familia, junto con “el Güero”, la señora Elvira educó a cuatro hijos). 

Ella prefiere mantenerse de bajo perfil, sin embargo, su experiencia y su visión estructurada de la vida hacen que el Güero Rosas luzca... es auténtica. A pesar de la sobriedad que la caracteriza, Elvira narró cómo el candidato panista, cuando la pretendía, le cargaba los libros en la escuela para poder hacerse de su simpatía (en el momento de la narración el Güero se ruborizaba), nos platicó que en la casa de los Aispuro - Barrantes no deben faltar frijoles cocidos en jarro y que disfrutan (nada más ellos dos) sentarse en una mesa para 12 personas y ver su jardín. 

Excelentes mujeres, buena experiencia haberlas conocido, saber de sus historias de vida y la perspectiva que puede generar estar acompañando a un candidato al gobierno de Durango. 


angel.carrillo@multimedios.com