Vertebral

Iván y el tanque de popó

Menuda escena protagonizó el director del Rastro Municipal, Iván Fuentes Ávila ante un productor, cuando éste le solicitaba sacrificar más animales. El funcionario municipal en todo momento hizo gala de prepotencia y abuso de autoridad, el video que circuló de inmediato por las redes sociales lo demuestra.Los regidores panistas del Cabildo de Torreón sacaron “raja política”, citaron a rueda de prensa en la que exigían a la Contraloría, una investigación y (eventualmente) la destitución de Fuentes Ávila. No los culpo, un funcionario público es quien detenta el poder en una determinada instancia que, en teoría, debe estar al servicio de la ciudadanía.Le hice una invitación al Telediario Matutino, supuse que iba a declinar (práctica común entre los que se ven expuestos al escarnio público), pero milagrosamente aceptó… Y llegó, nervioso, aguardó en la antesala del estudio, le tocó el turno.Es de reconocer que Iván Fuentes se “fajó los pantalones” y le entró al diálogo con un servidor. En ocasiones es tan ridícula la forma en la que ciertos personajes se “ahorcan” queriendo enmendar sus errores con justificaciones estúpidas… No fue el caso del director del Rastro Municipal. Inició la entrevista ofreciendo una disculpa a los productores ofendidos por las tropelías en esa grabación exhibidas, luego… las palabras mágicas: “Soy humano y perdí los estribos, no me justifico en ningún momento y me voy a someter a lo que deriven las investigaciones que ya se iniciaron”. Pudo haber dicho (lugar común entre muchos que he entrevistados): “No era yo, me editaron”, “Se trata de una campaña de desprestigio”, “Nada más grabaron eso, por qué no muestran el resto de la grabación”, “Es el gobierno en una franca violación a nuestra privacidad, exijo juicio político”… Pretextos y apologías innecesarias, tan simple como lo manejó Iván Fuentes.Si bien es cierto, los funcionarios públicos casi deben nacer con un “halo celestial”, pero también hay que tomar en cuenta que somos humanos, sujetos a cambios de ánimo y a errores (en la mayoría de los casos), en éste es mejor apegarse a aquella sentencia popular: “Los que se arrepienten, se van al cielo”, de esta forma Iván Fuentes contestó con tono adecuado, serio y maduro, mostró cómo no salir tan perjudicado de un tanque de popó.Dijo que está tratando de meter en cintura a la runfla de “pillines”, los productores cárnicos que por años, han hecho del Rastro Municipal, una auténtica “minita de oro”… En otra columna hablaremos de estos “angelitos”. 


angel.carrillo@multimedios.com