Vertebral

Distrito Colón vs vecinos inconformes

La tendencia nacional en materia de convivencia urbana, es regresarle vida a los centros de las ciudades. Al menos así ocurre con nuestros vecinos más cercanos de Durango capital, Monterrey y Zacatecas. Poco a poco en Torreón se ha gestado un movimiento que, sin pretenderlo, inició el colectivo “Moreleando de vuelta al centro”.

Los integrantes de este grupo nunca esperaron lo que derivaría al cabo de algún tiempo de actividades artísticas mensuales y al aire libre sobre la avenida Morelos. Ahora mismo el Distrito Colón, está lleno de vida nocturna, sobre todo los fines de semana, cuando abren sus puertas: La Mezcalería, Rock BlvD. La Chabela, Santo Diablo, La Loteria, Kingans y el resto de los nuevos restaurantes y bares. 

La emblemática calzada Colón se transforma, cobra vida, los jóvenes van de bar en bar, toman un par de bebidas y cambian de escenario, la idea es no quedarse en un lugar, cómo lo hacemos los de “la otra generación”. Con esta nueva modalidad se gesta, involuntariamente, otro tipo de “actividad”, la de los conflictos vecinales, la del ruido excesivo, la de jóvenes que no respetan el horario en el cierre de los bares y permanecen a las afueras de las casas del centro histórico de Torreón “siguiendo la fiesta”. 

Los vecinos ya pusieron el “grito en el cielo”, tanto que se congregaron en “otro colectivo” que exigió a las autoridades una solución definitiva al problema que les genera la vida en el Distrito Colón. Y la situación les llegó, así, sin más ni más. Permisos de funcionamiento para los restaurantes y bares, el operativo vial de la calzada y las avenidas, los rondines de vigilancia, la llegada de las Food Trucks (ni siquiera estaban contempladas en el reglamento municipal), todo de un “trancazo”. 

Creo que Jaime Russek, el encargado del Desarrollo Económico municipal, debe ser extremadamente hábil e inteligente para mediar en el caso Distrito Colón vs vecinos inconformes, ya que el despertar del centro histórico de Torreón podría representar adeptos importantes para la administración de Miguel Riquelme, de lograr conciliar a las partes, el municipio podría, incluso, sentar las bases para que la ciudad se una a la tendencia nacional de regiones “pro”.

Los involucrados en el tema están obligados a esforzarse por mantener una relación virtuosa, que les beneficie a ambos: Los restauranteros del Distrito Colón deberán convertirse en defensores férreos de los vecinos del sector con la clientela,  deberán respetar fielmente los horarios de cierre, estacionamientos e incluso harán las veces de guardianes de la moral y buenas costumbres, mientras que los vecinos tienen que pecar de pacientes y tolerantes, todo en aras de preservar el concepto... Aunque, no hay que “cantar victoria”, acuérdese... somos de modas, somos “novedosos”, acudimos a las inauguraciones, mantenemos abiertos los lugares unos meses y luego... Adios, si no me cree, pregúntele a La Cobián o a Senderos. 


angel.carrillo@multimedios.com