Vertebral

Diagnóstico: Marcela no está loca

El viernes pasado, Marcela Moreno, Walter Juárez, Juan Gramillo y un servidor intercambiábamos “chismes” interesantes, nos reíamos, planeábamos… En eso la “aguafiestas” de Marcela exclamó algo frustrada: “Dejen esos temas… Se están acabando las abejas”… Se hizo un silencio sepulcral… Pensé: ¡Se volvió loca! 

Pero no, la Directora Editorial de este periódico está sana mentalmente hablando y además planteó un tema por demás preocupante y con mucha carga de actualidad. 

Apicultores de La Laguna en coordinación con personal de la Universidad Agraria Antonio Narro anunciaron que cerca del 80 por ciento de la población de abejas en nuestra región se había extinguido, argumento nada novedoso para las asociaciones protectoras de animales, de la fauna o de algún otro recurso natural, sin embargo el tema cobra cada vez mayor relevancia sobre todo en los Estados Unidos.

Estudios revelan que en 1988 había un total de 5 millones de colmenas en la Unión Americana, para 2015 se contabilizó la mitad, aproximadamente unos 2,5 millones… La cifra no es escandalosa si no la contextualizamos correctamente: Además de la miel, una de las funciones básicas para los humanos, que proviene de las abejas, es la polinización.

Gracias a este proceso natural una de cada tres comidas que el hombre consume es posible por obra y virtudes de las abejas. Si estos insectos desaparecen, con ellos moriría una multitud de plantas que dependen de ellos y detrás, asolados por el hambre, probablemente los seres humanos. Se estima que el valor económico de la comida que producen las abejas es de 262 mil millones de dólares. 

Los apicultores de la Comarca Lagunera insisten en que hay diversos fenómenos (todos causados por la población) que están influyendo en la desaparición de las abejas en la zona: “La contaminación, el uso de pesticidas, la migración de especies de diferentes partes del mundo, el uso de cultivos genéticamente modificados y el cambio climático”.  Además el sector productivo argumenta que es inminente la repoblación de abejas para poder continuar con la supervivencia del ser humano sobre la faz de la tierra, probablemente a nosotros no nos afectará la eventual extinción de las abejas, pero seguramente nuestros hijos sufrirán las consecuencias. 

Y  créalo o no, mis hijas ya me habían alertado del tema desde hace muchos años, me pusieron a ver una película de dibujos animados (Bee Movie https://www.youtube.com/watch?v=nNNuL6hcO4o), la trama aborda así, sin más ni más, la problemática de la muerte de las abejas. 

Pienso que no debemos soslayar el planteamiento de los apicultores, siento que deben hablar, despejar dudas, alertarnos sobre las realidades que podríamos enfrentar de concretarse sus dichos. Espero que todavía podamos recomponer la situación porque con la madre naturaleza, definitivamente, no se juega. 


angel.carrillo@multimedios.com