Vertebral

Un Cuencamé “grandote”


Mientras una empresa no utilice los servicios aduaneros de la Zona de Conectividad de Gómez Palacio, la puesta en marcha de ese puerto seco es mera parafernalia. Desde tiempos de Ismael Hernández Deras (ex Gobernador de Durango) se desarrolló un ambicioso proyecto impulsado por el empresario Luis Garza que ubicaría a La Laguna con otro enfoque en la vocación o denominación de origen. Desafortunadamente nadie tiene clara esa meta, ni los gobiernos, ni los propios empresarios que han luchado por potenciar el proyecto. Todos coinciden en que con la inauguración de la autopista Durango - Mazatlán, el tema del desarrollo económico a través de los cruces carreteros (y por consiguiente la disminución tiempo - costo en los traslados de líneas de producción) será una importante vía para el crecimiento en Durango y Coahuila. Basta analizar algunos ejemplos sustentables en otras partes de México y Latinoamérica, como el de Guanajuato o el de Dallas en los Estados Unidos, que se han especializado al grado de haber construido verdaderos complejos de servicio que albergan a toda la industria de la logística y los trámites arancelarios, campos de golf, hoteles, cadenas comerciales, aeropuertos. La Zona de Conectividad de Gómez Palacio tiene dos suertes muy claras, la primera es que de concretarse el proyecto en la Cámara de Diputados y de aprobarse su funcionamiento integral, podría ser la “tabla de salvación” para la Región Lagunera. Tenemos en la zona, industrias del más alto nivel, competitivas a escala mundial: Primer productor de plata mundial (Peñoles), Tyson que abastece de alimento a más de 15 millones de mexicanos procesando 900 toneladas de pollo diariamente, Lala que recién acaba de expandir sus operaciones a Nicaragua, Reverté en Dinamita que aporta más del 50 por ciento de su producción global y si le faltan ejemplos prácticos, ahí está Cimaco que cuenta con una unidad de almacenamiento y distribución aduanera en Ciudad Juárez, cuántos empleos le gusta que se queden en la frontera chihuahuense que pudieran llegar a Torreón. Hoy por hoy la aduana comercial más saturada es la de Laredo en Texas, los contenedores que buscan salir o ingresar a la Unión Americana tienen que esperar días para lograr concretar los trámites arancelarios que exigen las leyes vigentes del Tratado de Libre Comercio ¿No podremos entonces arrancar cuanto antes el proyecto de la Zona de Conectividad en Gómez Palacio y traernos esa derrama económica desaprovechada en Tamaulipas y Texas? es cuestión de valorar prioridades. La segunda de las suertes es muy sencilla: Convertirnos en un Cuencamé “grandote” (con mucho respeto), en el que veamos pasar todo el corredor comercial y simplemente nos limitemos a venderles “gorditas”.


angel.carrillo@multimedios.com