Vertebral

Una ‘Chavera’ del Ecuador

Dicen que nada es coincidencia, que todo tiene un objetivo y un para qué. La vida cruza situaciones y personas por nuestros caminos con un fin didáctico, siempre didáctico. Desde esa visión filosófica, trato de asumir cualquier circunstancia en esta etapa de vida.  Muchos saben que gran parte del 2011 estuve en Colombia trabajando en un canal de televisión en el que conocí a muchos comunicadores de Latinoamérica. Ahí coincidí con una periodista y conductora famosa del Ecuador, Ruth del Salto, con quien hice una gran amistad. Era muy común que en el desayuno, Ruth me cuestionara el por qué no era “tan tan” fan de El Chavo del ocho, si yo era mexicano... me platicaba cómo ella junto con su hermano pasaban horas y horas frente al televisor riendo con Chespirito. Con su acento “costeño” Ruth narraba intactos, los diálogos que entablaban los personajes de La Vecindad, y reía. Es casi mágica la visión de esa Ecuatoriana y la de su familia en torno a la muerte del personaje que les hizo las tardes, escribió algo en las redes sociales que a continuación reproduzco:  “Tengo cinco años, estoy frente a la caja eléctrica que proporciona diversión y que cada tarde me traslada a una ‘bonita vecindad’. Digo tengo, porque mantengo la neuronas frescas, el chiste vivo, la vida alegre por tu ingenio gran maestro del humor. Tejiste mi vida y mis días con entusiasmo. ‘Tu escudo es un corazón’ mi héroe favorito... Chespirito.Me enseñaste que existían niños con estómagos vacíos, mientras todos teníamos un plato servido, tú pujabas por ganarte una ‘torta de jamón’ acompañada de aguas frescas de jamaica, limón o tamarindo. Me hiciste tocar la tristeza cuando todos se iban a Acapulco y te quedaste solo, ensartando tu balero, el mejor juguete. Mi querido Chespirito, te visualizo dándote un fundido abrazo con tus hermanos de oficio, con tus queridos vecinos Ramón Valdés (Don Ramón), Angelines Fernández (La bruja del 71), Raúl “El Chato” Padilla (Jaimito El cartero) y Horacio Gómez Bolaños (Godinez). Don Ramón le preguntó al Chavo: ¿Qué edad crees que tengo? - Cincuenta, le responde el Chavo... ¡Exacto! Oye pero cómo supiste, pregunta Don Ramón; lo que pasa es que el hijo del panadero tiene 25... y es ‘medio menso- responde el Chavo. Soy capaz de narrar de memoria el chiste que está por venir en cada capítulo, me atrevería a decir que me los he visto todos y el Halloween del año pasado disfracé con orgullo a mi pequeño bebé del Chavo del 8. En mis momentos de apuro te invoco Chapulín; sólo el doctor Chapatín cura mis angustias, el Chompiras roba mis risas y el Chaparrón Bonaparte hace que el mundo piense que “tú y yo estamos locos Lucas”. Desde hoy inmortalizo con la ‘chicharra paralizadora’ cada minuto de gusto que me diste. En mi corazón lates tan hondo como la profundidad de tu barril mi niño huérfano, mi chavito querido”.  Con mucho cariño para Ruth, su esposo David y su hijo Máximo porque me enseñaron la calidez de una amistad a miles de kilómetros de mi tierra.  


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