Vertebral

Carlos, hay que responderles...

Me llegó un correo de José R. Dávila Flores a principios de semana. Carlos Castañón y los inconformes con la instalación de controles de acceso al fraccionamiento Senderos, lograron retirar las plumas de ingreso al sector. Ahora viene lo bueno, tendrán que demostrar cómo sí se puede lograr seguridad, armonía en los espacio público, pero sobre todo, la atención de las autoridades:

“Los que vivimos en Senderos nos ha tocado sufrir la incompetencia y falta de interés por parte de nuestros gobernantes.  Seguridad Pública, Parques y Jardines, Plazas y Mercados, Urbanismo no han hecho prácticamente nada por una de las zonas de mayor expansión comercial y habitacional en la ciudad. Las únicas veces que estas autoridades han acudido es por qué Villavicencio los ha sentado frente a nosotros para que escuchen nuestras quejas.

Destruir es más fácil que construir y me sorprende que ahora que se ha logrado un consenso entre la mayoría de las cerradas, salgan algunos “buenos vecinos” a opinar. Me gustaría saber dónde estaban cuando había que arreglar las casetas, cuando había que cortar el jardín de la rotonda, cuando se pintaron los camellones, cuando se retiró la basura de los camellones. Me gustaría que te hubiesen mandado cartas quejándose de la inseguridad, de los problemas de vialidad, de la falta de limpieza, de la falta de regulación en los comercios. Ahí nunca los vi ir a los medios.

Sin lugar a dudas falta un marco legal que de una mayor certeza, pero la mayoría  de las cerradas de Senderos y de la ciudad no cuentan con actas constitutivas de sus asociaciones vecinales. ¿Esa sería una razón para no poder tomar decisiones? Yo creo que no, los tiempos que vivimos nos indican que tenemos que actuar y ya.

El bulevar Senderos no es como el Independencia como ingenuamente Carlos Castañon  los quiere comparar, el bulevar Senderos solo nos lleva a nuestras casas, cualquier otra persona que no tiene casa o licito negocio no tendría interés alguno ha transitar por ahí. Esto no tiene nada de discriminatorio como lo mencionas.  Además cuando compramos nuestras casas ya estaban las casetas ¿Para qué otra cosa pensaban que sería? ¿Cómo creen que se pagaría el mantenimiento de las mismas?

No soy defensor de Villavicencio, es mas no meto ni un dedo al fuego por él, hay muchas cosas que yo habría hecho diferente sin embargo le reconozco su empeño de años por tratar de mejorar el lugar donde vivimos, ojala Castañon hubiese hecho algo hace años”.

Carlos, hay que responderles... .

angel.carrillo@multimedios.com