Voces Ibero

Un mundo posible para la educación

Frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social afirmó el político francés y expresidente de la Comisión Europea Jacques Delors. La educación debe ser considerada un proceso constante de enriquecimiento de los conocimientos y de relación entre personas y naciones que tienen como idea inicial lograr el objetivo de la UNESCO, basado en la esperanza de un mundo mejor, el respeto a los derechos humanos, el respeto mutuo y la promoción de la equidad del género humano.

El libro Un futuro en la garganta. Educación para otro mundo posible (Universidad Iberoamericana Puebla, Instituto Mexicano de Especialización, Ediciones La Biblioteca, 2015, 375 pp.) de Juan Martín López Calva (Puebla, 1961), presenta al lector una amplia selección de publicaciones periodísticas que el autor ha divulgado en los últimos años en diversos medios impresos y digitales en su ciudad natal. Doctor en educación, académico de la Ibero Puebla desde abril de 1988 hasta la fecha, investigador del Sistema Nacional de Investigadores en México, autor de más de una veintena de libros y otros tantos capítulos de libros, así como de vastos artículos académicos y periodísticos.

El libro se divide en ocho apartados o ejes temáticos: Calidad de la educación, Valores ciudadanos, Ética profesional, Conductas no éticas, Convivencia escolar, Evaluación institucional, Educación y Violencia escolar, todos ellos cuidadosamente seleccionados por el autor quien nos comparte su experiencia de casi tres décadas de investigación y reflexión sobre la educación humanista.

La forma en que está estructurado el libro ayuda mucho, pues se trata de textos cortos y con distintas temáticas en torno a la educación, lo que a la vez permite reflexionar sobre cada uno de los artículos e incorporarlo a la práctica cotidiana, ya sea como maestro, alumno, padre de familia, profesionista, político, etcétera. A fin de cuentas todos educamos y educamos todo el tiempo, algunos desde la educación formal, pero todos desde la no formal y ambas son importantes para formar ciudadanos del mundo, es decir, hombres que entienden la interconectividad, que respetan y valoran la diversidad, se oponen a la injusticia y actúan en formas personalmente significativas.

Y a propósito de eso, uno de los mejores textos fue el que menciona la existencia de dos pilares básicos para la educación ciudadana: la criticidad auténtica y la solidaridad bien informada. O también aquél que destaca a una muestra de las escuelas efectivas que existen ya en el país y que no son un montaje, son verdaderos ejemplos de que el sueño y la esperanza de cambio es posible. Es pues un texto exquisito el que nos regala en esta ocasión el autor y en el que pone de manifiesto que la educación de calidad sí es posible en este mundo y en esta etapa de la historia humana.


andres.rosales@iberotorreon.edu.mx