Voces Ibero

La educación de los jesuitas

La Compañía de Jesús fundada por Ignacio de Loyola en 1541, cuenta hoy en día con más de 950 instituciones educativas distribuidas en 70 países y con 1.5 millones de alumnos. Actualmente el 25% de los jesuitas en el mundo trabaja en instituciones de educación formal. Es pues, el sector educativo, un ámbito de primordial importancia para los jesuitas, así lo han concebido desde su fundación y lo siguen haciendo en este siglo XXI.

El libro Competentes, conscientes, compasivos y comprometidos; La educación de los jesuitas (PPC-FLACSI, 2010, 216 pp.) de Josep María Margenat Peralta, SJ., doctor en historia, profesor titular en las áreas de Historia Económica y de Filosofía Social en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Córdoba (ETEA), de la Universidad Loyola Andalucía en España, presenta al lector de una manera concisa y clara, sin por ello renunciar al rigor, el contenido esencial de la educación tal como la conciben los jesuitas, la educación integral e integradora que busca la Compañía de Jesús.

En este texto en el que el P. Margenat aporta su experiencia de más de 30 años en instituciones educativas jesuitas, reafirma que la educación jesuita llegará hasta aquél nivel en que una persona completa sea capaz de solidaridad real con este mundo, y concibe y dispone el mundo al servicio de la humanidad.

Es decir, los alumnos de las instituciones jesuitas han de ser “hombres y mujeres para y con los demás”, “ciudadanos del mundo”, “competentes, conscientes, compasivos y comprometidos” con la justicia en el servicio a la sociedad.El libro se divide en 5 capítulos.

El primero y muy al estilo ignaciano, hace una contextualización de los primeros jesuitas y los inicios educativos de la Compañía. Luego hace una aportación sobre el modelo de un centro educativo jesuita.

Posteriormente aborda la relación que entre la universidad y la Compañía de Jesús. Más adelante ofrece una síntesis de la propuesta de un auténtico humanismo cristiano, que desemboca en un conjunto de directrices pedagógicas. Para finalizar, concluye con una cuestión esencial, la justicia en la educación para una ciudadanía responsable, en las que la formación del liderazgo ignaciano es una clave fundamental.

La globalización de la solidaridad –dice el autor– ciertamente necesita hoy que no solo vayamos y estemos en la frontera de la universalidad, sino que habitemos –especialmente en las instituciones educativas– las fronteras de la profundidad, pues, frente a la dominante globalización de la superficialidad, la solidaridad no solo ha de estar bien formada, sino bien arraigada y cimentada en el saber profundo, así como en la caridad más radical.

Esta publicación entrega una visión muy actual de la educación jesuita, esa que Ignacio de Loyola basó en la espiritualidad, teniendo como fuente los Ejercicios Espirituales y que ha quedado registrada en distintos documentos que dan cuenta de la singular pedagogía y “modo de proceder” de la educación de los jesuitas. 


andres.rosales@iberotorreon.edu.mx