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Institucionalización: un antecesor de la cultura

Actualmente se ve a las organizaciones como culturas, donde hay un sistema de significado compartido entre los miembros; anteriormente, hasta mediados de los 90, se concebían como un medio racional mediante el cual coordinar y controlar un grupo de gente.

La cultura organizacional es la percepción común mantenida por los miembros de la organización, sistema de significado compartido entre sus miembros para poder distinguir a una organización de otras.

La institucionalización se da cuando una organización adquiere vida propia, aparte de la de sus miembros, y perdurabilidad.

Además se valora por sí misma, no tan sólo por los bienes o servicios que produce. Se define a sí misma.

Las costumbres actuales, las tradiciones y la forma general de hacer las cosas se debe principalmente a lo que se ha hecho antes y al grado de éxito que se ha tenido con otras esas empresas. Los fundadores de una organización tradicionalmente tienen un mayor impacto en la cultura organizacional de esa organización. Tienen una visión de cómo debería ser su empresa, no están restringidos por costumbres o ideologías anteriores, el tamaño pequeño suele caracterizar las nuevas empresas y esto facilita el establecimiento de la visión de sus fundadores.

La cultura desempeña numerosas funciones dentro de la organización: tiene un papel de definición de fronteras, es decir, crea distinciones entre una organización y otras; transmite un sentido de identidad a los miembros; facilita la generación de un compromiso con algo más grande que el interés personal del individuo; incrementa la estabilidad del sistema social, ayuda a unir a la organización al proporcionar estándares apropiados de lo que deben hacer y decir los empleados; y sirve como un mecanismo de control y de sensatez que guía, moldea las actitudes y el comportamiento de los empleados.

La resistencia al cambio se da cuando la cultura no está de acuerdo con los valores que favorecerán la efectividad de la organización. Esto sucede cuando las organizaciones pasan por cambios rápidos y la cultura que daba fuerza en el pasado, quizá ahora ya no es la apropiada.

Una de las implicaciones gerenciales más importante de la cultura organizacional se relaciona con las decisiones de selección de personal. Contratar individuos cuyos valores no se alinean a los de la organización se traduciría en empleados sin motivación ni compromiso, insatisfechos con sus puestos y con la organización.

El desempeño de un empleado depende en gran medida de lo que debe y no debe hacer. Entender la forma correcta de hacer el trabajo indica la socialización adecuada, el camino a la institucionalización. 


andres.rosales@iberotorreon.edu.mx