Voces Ibero

Arraigo a valores

A mi familia le debo todo, desde mis fracasos hasta mis triunfos.

Anónimo.


Vivimos en un mundo en el cual dependemos de diversas organizaciones, tecnología y adelantos científicos para poder vivir de acuerdo a las exigencias de las propias instituciones en que nos encontramos participando.Parece increíble que tan solo una mañana sin poder utilizar la computadora, por fallas propias de la misma o porque no existe suministro de energía eléctrica, nos parezca tiempo perdido y que no podemos trabajar con eficiencia y eficacia.  Dependemos tanto de lo que producen otras organizaciones y otras tantas dependen de nosotros, que se ha vuelto un estilo de vida, un modelo, un camino a seguir, una competencia.La familia (en todos sus tipos o formas en que las encontramos hoy en día) la podemos equiparar a una pequeña organización, es la célula de la sociedad, es donde aprendemos a desenvolvernos en otras organizaciones, conocemos de roles, autoridad, obediencia, manejo del tiempo y espacio, identidad, respeto, colaboración, trabajo, etc.  Un sinfín de actitudes y aptitudes que aprendemos, hacemos nuestros y que ponemos en práctica cuando llegamos a organizaciones más formales. La familia es la base, te da argumentos y tablas para llegar con una preparación previa a otras instituciones. En la familia no puedes despedir al padre o a la madre (aunque hay de casos a casos), y que bajo el supuesto de que existen algunas diferencias entre una familia y una organización formal, como pueden ser los roles, las condiciones de pertenencia, en las familias no existe una relación contractual (salvo el matrimonio civil), los miembros son irremplazables.El desarrollo evolutivo de la sociedad occidental es – según el sociólogo y economista alemán Max Weber – caracterizado por el paso progresivo hacia un comportamiento cada vez más “racional orientado a fines”; en tanto en épocas anteriores tendía a ser orientado a valores, o por el afecto o la tradición. La sociedad se ha vuelto individualista, busca sus propios fines y no importa qué tanto pisoteemos a los demás. La razón se impone ante todo, parece que debemos medir, planear y especificar todos los pasos que vamos a dar.El otro punto de vista es el de la escuela de administración científica, que desea llegar a desarrollar una ciencia para cada elemento del trabajo individual. Aseguraban sus seguidores, que no había trabajo humano que no pudiera ser subdividido, simplificado y racionalizado. De esta escuela nacen las cadenas de producción en la fabricación de automóviles Ford y es algo que viene funcionando hasta nuestros días. La organización era vista como un instrumento racionalmente planificado. No había nada que discutir, todo era considerado como dado y por lo tanto no tenía sentido intentar cambiar algo.Actualmente se trabajan con los llamados “grupos o equipos de alto desempeño”. Es de todos conocido que el trabajo en equipo y el conocimiento de una variedad de funciones arroja mejores resultados que el trabajar como un engrane de una organización y aspirar a sólo ser un engrane más grande.El mundo globalizado que vivimos actualmente exige gran preparación, arraigo a valores que se han ido perdiendo con el estilo de vida actual, la fortaleza y unión de las familias y estar atentos y prestos para nuestra incursión en las organizaciones actuales. El papel que juegan hoy en día las organizaciones es primordial, la forma y exigencias de una organización, su planeación, fines y objetivos ayudarán o no a lograr seres humanos íntegros, felices, satisfechos con su trabajo, con su familia, con su región y su país, en pocas palabras satisfechos de vivir a plenitud. Feliz Navidad. 


andres.rosales@iberotorreon.edu.mx