Articulista invitada

Premio de Naciones Unidas a la Corte: reconocimiento y mayor compromiso

En el país, el galardón en 1973 fue para María Lavalle Urbina por su aporte al avance en la equidad de género.

El Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es el mayor reconocimiento entregado a personas y organizaciones que han realizado contribuciones destacadas en el campo de los derechos humanos. Esta es la primera vez que el premio se otorga a un tribunal nacional. En México, el premio se otorgó en 1973 a María Lavalle Urbina por su eminente contribución al avance de las mujeres, quien fue ejemplo al ocupar cargos públicos nunca antes ejercidos por ellas, siendo la  primera magistrada y  presidenta del Senado. Asimismo, su contribución fue notable en la ONU y en la OEA para el avance en la condición jurídica y social de la mujer en México y en el mundo.

El premio a la SCJN, 40 años después del otorgado a Lavalle Urbina, nos permite reflexionar sobre el camino recorrido en el desarrollo y aplicación de los derechos humanos de las mujeres. La igualdad formal es ya un hecho en México y la región latinoamericana; sin embargo, pese a los progresos alcanzados, las esperanzas de igualdad real entre mujeres y hombres, la igualdad en los hechos, están lejos de verse realizadas. Para la mayoría de las mujeres, las leyes aún no se han traducido en mayor igualdad y justicia. Por ello, son relevantes las decisiones que, en los últimos años, ha tomado la Suprema Corte de Justicia de México al incorporar estándares internacionales y del sistema interamericano de derechos humanos en sus decisiones, convirtiéndose en un referente nacional e internacional en derechos humanos de las mujeres.

Se destacan, entre otras, su decisión en 2002 para reconocer la constitucionalidad de las medidas afirmativas, como las cuotas de género para incrementar la participación política de las mujeres. La Suprema Corte ha colocado en su debida dimensión la violencia contra las mujeres, al reconocer el delito de violación sexual dentro del matrimonio en 2005 y más recientemente al dictaminar la reclasificación de la agresión sufrida por la hoy defensora de los derechos de las mujeres Grettel Rodríguez, cuando su ex pareja fue juzgada por lesiones en un tribunal local, mientras la evidencia señalaba que habría sido responsable de un intento de homicidio al cortar con un cuchillo su cara, abdomen y yugular. La Corte ha promovido el derecho al debido proceso de las mujeres indígenas al ordenar la liberación de dos mujeres ñañúes por graves irregularidades en el proceso contra ellas. Son también conocidos sus avances en materia de derechos reproductivos y sexuales, como la resolución que estableció la constitucionalidad de la ley para la interrupción legal de embarazo antes de la semana 12 en el Distrito Federal, así como otras importantes decisiones en materia de identidad sexual y derecho a la adopción por parejas del mismo sexo, entre otros.

Desde 2008, con el fin de mejorar el acceso a la justicia, la Suprema Corte cuenta con el Programa de Igualdad Género con el que colabora estrechamente ONU Mujeres. Dicho programa forma en perspectiva de género a quienes imparten justicia y ha presentado el “Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género”, de acuerdo con los estándares internacionales. La Suprema Corte preside el Comité Interinstitucional de Género del Poder Judicial de la Federación, con el que estamos colaborando junto con el Foro Internacional y la Alianza de Mujeres Indígenas de México y Centroamérica para aplicar la perspectiva intercultural y de género en la impartición de justicia. 

Como señaló en su mensaje el ministro presidente, Juan Silva Meza, “el premio implica una felicitación y un gran compromiso”. Ese compromiso comprende desde la necesidad de mayor presencia de las mujeres en los puestos de máxima decisión, fomentar ambientes laborales libres de violencia y discriminación; hasta transformar los factores estructurales que mantienen las desigualdades de género, incluyendo los cambios culturales que operan en la base de la discriminación y violencia y que permean también al sistema de justicia.

La expectativa de cara a este premio es alta. Así debe ser y sin duda la Suprema Corte mexicana seguirá siendo un referente en la garantía del ejercicio de los derechos humanos para la plena aplicación de la Reforma Constitucional de 2011. Necesitamos acelerar el ritmo hacia el tiempo que queremos: el tiempo en el que las mujeres y niñas vivan sin discriminación y violencia, el tiempo de la democracia incluyente, el tiempo del acceso a la justicia, el tiempo del ejercicio de los derechos humanos y el tiempo de la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres.

Representante de la ONU Mujeres en México