Hurgar con catalejos

¿No se trata de eso?

El pasado día 21 de marzo se celebró el día mundial de la poesía, ahora convertida en una, al parecer, infinita, famélica y palabrera pesadilla;  sin embargo, no puedo evitar un par de reflexiones.

A.- A nadie le gusta que lo eclipsen.

Como es casi improbable que las publicaciones locales tengan un lugar en los escaparates de las librerías de zona metropolitana de Guadalajara. (Gandhi, F.C.E.  y Gonvill), desechan, los invito a que visiten la librería Mariano Azuela de la Secretaría de Cultura Jalisco.

B.- El dinero es un material poco trabajado desde los estudios contemporáneos, y  no nos hemos dado a la tarea de traducir la producción literaria,  ha alguna ecuación econométrica  que nos permita medir en dinero contante y sonante la satisfacción marginal de un poema.

Los puristas dirán que la literatura tiene en sus límites lingüísticos la determinación de sus motivos, y lo accesorio, es decir el “DINERO”, no puede asegurar el avance de la Cultura.

Esa señora de grandes ojos circulares es capaz de cornearse con el cuerno de la abundancia, pero dado sus dones, pasara sin olvidar su carácter ornamental y para no romper el dogma entre la armonía formal y la experiencia estética, sabrá cargar su derrota, sin que se salgan de sus orbitas ese par de ojazos  que acompañan a la cultural, sin lágrimas, en su lecho post mortem.

La presencia alegórica del progreso también tiene  sentimientos como pobreza, mendicidad y despilfarro, y claro, Marx, en la crítica a la economía política no se anduvo en términos mitológicos.

La poesía vale menos que un costal de trigo rematado a precios de prosperidad, aunque  certeza no cumplida, en el siglo XIII había afirmado Santo Tomás de Aquino que “lo poético no es comprendido por la razón humana debido a la falta de verdad que posee” (ST, IaIIae, q. 101, a. 2 ad 2). De aquí se derivó la tradicional desvalorización de la poesía como expresión del conocimiento y del saber, desvalorización que culminó en el idealismo alemán y la filosofía hegeliana.

Basta traer móvil para saber que el dinero permite contraer compromisos a largo plazo, y olvidamos la memoria arqueológica en clave nostálgica para apropiarnos de una beca CECA, CONACULTA, esto es finalmente la dialéctica de la esperanza poética.

Nuestros contemporáneos no escatiman dinero, para  verse como pordioseros, así como los anteriores a nosotros se esforzaban demasiado por parecer proletarios. Así, la miseria se vuelve la forma de vida más legítima para el creador.

Con el paso de los años, ha ido quedando en evidencia, que jamás los poetas han quedado al margen de la polémica, los que huyen despavoridos son los gestores culturales, aquellos que afirman que es una irresponsabilidad, que provoca represión, que la polémica está vedada, coartada de paranoicas militancias. Los poetas deben aferrarse, deben poner el cascabel al gato.

No hay nada menos cierto que la idea de la universalidad de la poesía, si a esta la entendemos como un fenómeno artístico que no sólo ha abarcado todos los tiempos históricos; sino además influenciado a todos los tipos de hombre a través de los años.

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