Hurgar con catalejos

Los espejos y la paternidad, una vuelta al Borges

“Resignados ejercicios de anacronismo: no

restituyen el difícil pasado - operan y divagan

 con él.”

“Los espejos y la paternidad son abominables,

porque la multiplican y afirman.”BORGES.

Y cuál es la moraleja del cuento? El juego de la ficción es un juego abierto que se presta a distintas interpretaciones. Esto se potencia en una obra DE ARTE con la cantidad de detalles y planos distintos: TANTO EN LA POESÍA, COMO EN LA NARRACIÓN. Querer expresar su significado en una o dos frases introducidas por un: “Y esto quiere decir que...”, sería un intento tan burdo como querer reducir una parábola de Jesús a una exhortación edificante, o un cuento de Kafka a una sentencia sobre el sinsentido de la vida, o El principito a un par de consejos para afrontar mejor los problemas de la vida cotidiana.

El problema de la significación y del valor (o la falta de ellos) y de la pertenencia o no de estos textos al ámbito de la poesía, que pareciera estar asociada,  aún a un grado importante de sacralización, es un ejercicio de placer y gozoso,  registro de concreciones materiales del lenguaje. El imperio de los valores sonoros, del ritmo, del juego de tensiones que pugnan en la sucesión fónica y del de los contrastes o encuentros entre vocales y consonantes, manda, y no hay en la poesía nada comparable a someterse, en la lectura, al tipo de danza o saboreo mental que dicha producción propone. Y de paso percibir, al fondo, algo así como un gruñido o ronquido áspero, como un motor siempre prendido que ritma desde su subsuelo el movimiento de los poemas, muy congruente en su granulosidad con la coloración gris ocre, y herrumbrada, que la escritura da a todo.

Este es el problema y la virtud: objetos extraños, nacidos de su propia necesidad, puestos en el papel por alguien que no espera recepción, que fija sus propias reglas. Y ni siquiera las  fijan: dejan  que se le impongan por los que dicen imponerse. “Esto es lo que yo tengo para dar, hágase cargo si quiere, lo toma o lo deja”. Lo que no quiere decir “esto es lo que yo necesito expresar”, porque no tiene que ver con la expresión sino con la construcción y el hallazgo.

Que el arte sea un lugar de experiencia significa que los seres humanos aprendenalgo acerca de sí mismos y del mundo, además de estremecerse o gozar; que delencuentro logrado con el arte nadie vuelve sin alguna ganancia también cognoscitiva.

“No hay que confundir “significar” y “comunicar”: significar quiere decir que los objetos no transmiten solamente informaciones, sino también sistemas estructurales de signos, es decir, esencialmente sistemas de diferencias, oposiciones y contrastes.(Roland Barthes).

También el arte–el de la primear década del siglo XXI- con obras que  tenían un contenido social y político aparece en la colección de SEM-UDG, premios literarios FIL-JOVEN. Una felicitación Carmen Padilla Arregui y sus muchachas por este logro sin par.

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