Hurgar con catalejos

‘Eppur si muove’

Cuando la poesía, entre otras funciones, nos asoma a un panorama, que antes se suponía propiedad de la musa, los versos supuestamente libres resultan ser más bien una serie de variaciones sobre los versos de siempre.

Jaime Labastida, en el ensayo introductorio a su libro: El amor, el sueño y la muerte en la poesía mexicana , señala “la poesía es una piedra de tropiezo, una lengua que golpea la realidad, una palabra que toca la conciencia, una dulce y ácida garganta que vocifera odio pero también amor”.

Tal es la historia de la literatura jalisciense, historia que, atinadamente señala la Dra. Silvia Quezada Camberos, se ha escrito de modo fragmentario con algunos esfuerzos individuales y otros procedentes de las instituciones responsables de la divulgación de la cultura, como: Las publicaciones literarias de Guadalajara (1970-1990) y la poesía disidente, obra de Pedro Valderrama Villanueva, que forma parte de la revista Estudios Jaliscienses No. 111 que acaba de poner en circulación El Colegio de Jalisco.

Es trillado señalar que las promesas son sólo promesas, pero esa es una de las actividades más antiguas del ser humano, en su afán por imponer los componentes conceptuales o las justificaciones teóricas de la gestión cultural. Y digo esto, partiendo de la premisa de quienes conocen sobre el arte de la poesía: nunca se contenta a todo el mundo.

Paradoja difícil de explicar. Habría que empezar por señalar, que si bien Sandro Cohen, Evodio Escalante y Jaime Moreno Villareal en la Línea y el círculo, desafían a los libros: Crónica de poesía mexicana de José Joaquín Blanco, y al libro Cultura y dependencia de Jean Franco, donde Carlos Monsiváis señaló rotundo: “la ambición de construir otro país empeora cuando se descubre que ese otro país es ¡Avandaro¡ en su carácter de evaluador de evoluciones sociales”.

No olvidemos que estos dos últimos libros que fueron editados por el Departamento de Bellas Artes de Jalisco en su colección textos latinoamericanos (1976), pudieran ocasionar tropiezos al andante.

La valoración de lo marginal aparece enfrentándose a lo que convalidado por alguna entidad dadora de prestigios, está, irremisiblemente tensando entre la constancia y la alteridad. La consabida expresión que da título a esta columna, obra de Galileo: Eppur si muove.

Hoy en día, una de las actividades económicas más dinámicas de la ex perla tapatía, sin lugar a dudas es la editorial... ríos de tinta y mares de bits, que  no harán olvidar a los jóvenes envenenados  de aquel slogan Echeverrista “ni una cosa ni la otra” una vez concluido, previa Convención Cósmica de Concheros, que nos recuerda Sloterdijkl, la razón cínica ya no es ingenua…. Es una hipocresía estructural  a la que los expertos no renuncian.

@aaperezcas
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