Hurgar con catalejos

Sin atisbo de remordimiento

Se ha dicho que el  2014, que recién comienza,  será el año del crecimiento. Si bien tanto optimismo es producto de las reformas estructurales aprobadas el año pasado, no creo que sea este año cuando se observe un reflejo patente de ello. No, sobre todo para la cultura de la Zona Metropolitana del Estado de Jalisco.

Lo dijo sin atisbo de remordimiento.

Ocurre que de los 4.5 millones de habitantes que compartimos sueños y desvelos, en esta conurbación,   la mayoría  habitamos zonas de deficiente dotación de infraestructura, lo que se traduce en violencia social.

(La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) se integra con los municipios de San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos y el citado Guadalajara que en conjunto comparten una constante conurbación).

No hay bola de cristal para algo tan incierto como la euforia triunfalista. Ésta,  generalmente tan sólo valora positivamente aquellas opiniones que reafirman sus intereses, y aleja otras razones sin hacer una evaluación de lo que ha venido siendo la eficiencia,  y la ineficiencia, que son los gastos de inversión en infraestructura cultural.

La fórmula triunfalista  ganó el paso a la planeación, y emocionados olvidamos los fracasos de diferentes proyectos culturales tan mal gestionados, que ahora parecen chatarra en barata: Los arcos del milenio, la recuperación del planetario Severo Díaz, y hasta el mismo Instituto Cultural Cabañas, patrimonio cultural de la humanidad.

Esta lista sucinta, muestra que la situación es complicada y dependerá de la inventiva  de quienes ya conducen  las riendas de la política cultural,  llevar a buen puerto la nave de la cultura estatal.

Pero no todo es cuestión de recursos, no se debe caer en la facciosa formular de predominancia individualista, que antepone lo privado sobre lo público.

Los templos del arte no deben ser una isla en un mar de analfabetismo funcional. Quizá sería más apropiado implicar a los ciudadanos en la toma de decisiones,  en la tarea de revalorizar la cultura,  ciudadano juega un papel fundamental, es él, el directamente beneficiado o perjudicado con el uso de sus recursos.

Hoy,  dadas las condiciones de rezago en infraestructura, no se vale,  usando un hecho cierto, -la inversión inicial en las obras en Barranca Museo de Arte Moderno y Contemporáneo- seguir alimentado la ficción que más de algún habitante de zona metropolitana de Guadalajara rechazaría, como lo hizo ya la Fundación Guggenheim . La obsesión del pragmatismo, es la  forma más degenerada de perder un elemento esencial de la educación: La sensibilidad.

nevladitos@hotmail.com

@aaperecas