Hurgar con catalejos

Ley de Mecenazgo en Jalisco

La semana pasada se aprobó la Ley de Mecenazgo  Cultural del Estado de Jalisco. De acuerdo a lo aprobado, la minuta se enviará al gobernador para que una vez que se publique, la Secretaría de Cultura tenga 30 días para crear el reglamento, que no será fácil de consensar en una sociedad justificadamente escéptica, que ha relegado en los presupuestos de los tres niveles  de gobierno, la participación de los creadores de arte en la generación, conservación y difusión del patrimonio histórico artístico.

De lo que se trata es de lograr que en Jalisco exista el “acceso abierto”  a fondos públicos concursales, que apuntalen la producción artística y coadyuven a la formación de un patrimonio de una sociedad que mejor informada, obtendrá beneficios de la plusvalía que representa la actividad artística del Estado.

Ocurre que esta ley carece de referentes históricos.  Lo primero que hay que explicar es qué función cumplirá el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA), que muchos problemas ha tenido en el pasado reciente por el uso faccioso de sus atribuciones.

Las prácticas abusivas que empañan la imagen del CECA, se encuentran en litigio en el tribunal Administrativo Estatal. Conoce de ello la Quinta sala, del propio Tribunal bajo el expediente 150/2014.

A esto habría que agregar la presión que se da por falta de espacios públicos dignos para las actividades culturales en los municipios del interior del Estado, que serán los más perjudicados. Como todos sabemos, en Jalisco, la disminución del ingreso disponible de la población por mayor pago de impuestos; desaceleración en la inversión al enfrentar la eliminación de la deducción inmediata, la reducción a las deducciones por pagos de cuotas a la seguridad social, mantiene a cerca del 60% de la población económicamente activa al borde la precariedad.

El mecenazgo constituye un instrumento útil, efectivo para desarrollar la política del estado respecto del patrimonio cultural presente y futuro, con un objetivo único que repercute finalmente en la calidad de la creación y en el enriquecimiento de nuestra identidad, pero los objetos de arte son bienes de transmisión de identidad, valores y cultura, que aun teniendo un valor económico importante, no pueden ser considerados únicamente como objetos de comercio, como mercancías o bienes de inversión.

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