Hurgar con catalejos

José Revueltas: El destino de los libres (libros)

Mi amigo Rodrigo Ruy Arias, que a cada rato me pregunta  de qué manera reaccionan  los poetas en contextos extremos, me acusó  de escatológico, al no dedicar una columna al centenario del hermano de su ídolo musical Silvestre Revueltas.  “Es leído por todos”, -afirmo-cual enfant terrible, y me prestó el número del presente mes de LetrasLibres, donde destaca una serie de entrevistas del crítico Christopher Domínguez  Michael.

Sonia Adriana Peña, critica argentina y entrevistada en dicho artículo resalta, al igual que Philippe Cheron, que el pensamiento de Revueltas no se deja encerrar en la ideología, lo que desde luego le valió la incomprensión y el rechazo. En esa misma entrevista Román Revueltas Retes, Columnista de MILENIO, afirma que su padre tenía una auténtica devoción por los desposeídos, los que son nadie. Era un hombre atormentado que se impresionaba verdaderamente con la realidad del mundo.

A la distancia es evidente que sus escritos políticos han envejecido, en particular los controversiales alrededor de los problemas del marxismo-leninismo.

Por su parte José Antonio Aguilar Rivera se pregunta ¿Qué vive de José Revueltas, luchador social, incansable marxista, irredento epígono  de una ilusión?

¿Es hoy Revueltas irremediablemente obsoleto?

Analizar la obra de Revueltas nos lleva a lo que constituye un nuevo capítulo de ese laberinto de la historia que es la violencia. La alternativa social que busca su vocación realista de justicia y que desembocó en las movilizaciones sociales que estremecen cada día más al país.

Ese historia multidimensional y antropológica, la sustancia de la obra literaria de José Revueltas, que explica las singularidades del devenir. Cada vez es y será más  difícil en la práctica diaria invocar el modelo de la paz romana de destrucción y exterminio.

La guerra de baja intensidad justifica su actividad en varias formas: como derecho de resistencia contra las agresiones y el desarrollo de la violencia política y social. La violencia y la guerra vienen de atrás, vienen de las confrontaciones entre liberales y conservadores, de la lucha por la tierra, del protagonismo social de las gentes por afirmarse en las ciudades de la conversión de los aparatos de represión contra las masas populares  y contra los sectores disidentes de la sociedad.

Viene de la ausencia de una política de la tolerancia frente al otro.

Este escenario se prolongó de múltiples formas hasta nuestros días. Lo que hemos vivido con los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos  es eso, las ideologías y los mitos políticos han incendiado los espíritus de los mexicanos.  México necesita con urgencia leer a José Revueltas, el escritor que busca despertar un dialogo creador y crítico, en cada texto salido de su pluma, cuyo leitmotiv es la rebeldía.

Recomiendo especialmente revisar la obra de teatro El Cuadrante de la Soledad y la novela Los días terrenales y nos saludamos la próxima hurgada. 

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