Hurgar con catalejos

Homenaje a Fernando Carlos Vevia Romero

Que Guadalajara está en deuda con Ph., Fernando Carlos Vevia Romero no es una novedad, lo nuevo que para saldarla,  la Secretaría  de Cultura de Guadalajara, la Cámara de Comercio y la Asociación de Libreros de Occidente dedican  la edición 46 de La Feria Municipal Del Libro y la Cultura a un autor que puede calificarse de generoso, reposado,  prudente, pero sobre todo, a un hombre cuyo eco retumba en los escritores que iniciaron la pasarela  por allá, por los lejanos setentas del siglo pasado.

No soy la persona más indicada para hablar de la  generación de poetas jóvenes de México,  de escritores nacidos en los cincuenta del siglo pasado, por una simple razón, la mayor parte de ellos y ellas son mis amigos y amigas. Todos hablamos mal de  los amiguismos, los nepotismos, las dinastías y todo eso, pero me atrevo a escribir este artículo no para efectuar alguna estrategia de poder, ni por algún oportunismo disimulado, existen gentes generosas,  gentes que permanecen incólumes frente al poder institucional y me parece que Ph., Vevia Romero ostenta esa capacidad.

Recuerdo que ha escrito más de una decena de libros, sobresaliendo entre todos ellos: La sociedad mexicana en el teatro de Rodolfo Usigli, pero, entre otras cosas, escribe una obra de teatro que no ha sido escenificada, ni difundida lo suficiente: Se Vende Un Hombre, obra aparecida en la revista Incluso, no. 7, debido a que mi generación, la generación de escritores jóvenes de México, bautizada así por la publicación homónima de Gabriel Zaid, para Siglo XXI editores, pasó de ser alumna de una facultad, a enfrentarse en una aula repleta de adolescentes con una asignatura que otorgaría puntaje suficiente para aspirar a una licenciatura, que no era letras precisamente, a imperializarse, tomar el disfraz de culta, y olvidar los cimientos de su formación.

Olvidó que desde 1975, y desde antes, han circulado en la llamada literatura Underground, Apocalípticos e integrados, pero siguen y seguirán siendo fundamentales, con el aburrido y algo tonto,  título de revolucionarios, no olvidemos que en ese tiempo no existían las redes sociales y las movilizaciones reivindicativas eran encabezadas por campesinos demandantes de tierra y obreros de manufactureras ya desaparecidas.

“No hay secretos mejor guardados que aquello que todos adivinan”, afirma Sir George Crofts, personaje de George Bernard Shaw, la Feria Municipal del Libro y la Cultura se autentificó al reconocer a un hombre  que formó la conciencia semiótica de nuestra generación.

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