Hurgar con catalejos

Guadalajara ya representada

En Guadalajara los gestores culturales suelen ser variaciones finísimas de espejismos mal reciclados. Encumbrar sin fundamento se ha convertido en esqueleto conceptual de un valor añadido que nadie osa poner en cuestionamiento. Razón suficiente pero no justificaría, crear héroes y villanos sin explicar cómo y porqué de uno y otro.

A cambio un sistema antidemocrático y cada vez más corrupto, se complace en los convencionalismos sociales y en el paternalismo que opera por doquier.

Los viejos moldes ya inoperantes, se circunscriben, a viejos moldes ya inoperantes, de paisajes hipócritas que conservan los valores del dinero y del contexto social que expreso la inconformidad de los nuevos actores de las manifestaciones culturales.

Pero olvida las más importantes manifestaciones culturales que aparecen ante el contexto de algunos muy escasos ciudadanos que no operan sobre los entendidos del poder y los medios del estatus que difícilmente se advierten sobre la superficie.

Los jóvenes que desconocen las manifestaciones contraculturales de hoy no sabrán nada de la Guerra Fría, y de las manifestaciones contraculturales de los pachucos, cuando Estados Unidos creo la imagen del outsider, los rebeldes sin causa, que fue el hecho contracultural más importante, de grandes dimensiones, producto de una insatisfacción social marginal en los Estados Unidos.

En toda la historia la gente joven no había tenido un vehículo de expresión, los viejos educados en la cultura de sumisión, vieron en el rock, y los rebeldes un negocio esplendido, la moda, que no les interesaba en lo más mínimo, pero igual que el establishment, era necesario, atajar, para que los enemigos del sistema se agudizaran y pretendieran, revolucionar el cambio de la sociedad.

En todos los países del mundo civilizado se educa para promover la sumisión para asegurar el progreso, pero la guerra como dijo Tolstoi, antes de Rousseau, es la manifestación de hechos ya determinados, preceptos morales que no respetan la posibilidad del arte, como disciplina estética.

Y ello implica una actitud demasiado indiferente. El arte hay que practicarlo para poder apreciarlo, para decirlo con exactitud, procurando hacerlo de la mejor manera, la única manera de hacer arte, porque el arte no puede aprenderse como precepto, vertebra verdades que nadie puede sentir como esfuerzo individual, es el ritmo ritualistico de la sociedad.

@aaperezcas / nevladitos@hotmail.com