Hurgar con catalejos

Febrero loco y marzo...

Pensar en Cultura invita a mirar formas de organización, maneras de interaccionar con el individuo y con el colectivo. Lo anterior cobra matices diferentes según el tiempo, lugar y condiciones de cada realidad. En Jalisco, a pesar de todo proceso de mundialización y globalización, la pluriculturalidad  ha pasado desapercibida y/o ha sido ignorada por gobernantes,   élites políticas y grupos que han tenido eso  que podría definir como un idilio con las instituciones.

Se han generado formas de simulación o de genialidad capaces de hacer saltar en mil pedazos las instituciones que con tanto trabajo la sociedad ha venido construyendo. El Consejo Estatal para la Cultura y la Artes (CECA-Jalisco), es precisamente uno de esas órganos de participación ciudadana,  que manifiesta, errática y torpemente que sus decisiones no son institucionales,  que los jaliscienses no hemos pasado de una sociedad gremial enviciada por la consecución de prebendas y favores, a una sociedad capaz de mostrar instrumentos valorativos de la calidad y las cualidades que la poesía, la música, las artes plásticas, la danza y todas las demás manifestaciones de aquellas capacidades humanas que la sociedad jalisciense  ha adquirido.

Esta crisis, una de las crisis que la administración estatal deberá seguir con minuciosidad  para evitar la exclusión sistemática de la sociedad en la toma de decisiones.

La crisis al interior del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, ya que no se centra solamente en su aspecto de representatividad, ni es su única preocupación, la industria de la cultura, se opone a las invitaciones a seguir dócilmente el imperativo de las pulsaciones pasajeras,  la tarea de la construcción de la condición de consejero de un organismo público no se consigue por una pertenencia sino por  el cumplimiento de una función social, que no es otro que el respeto inalienable a los  derechos ajenos y por lo tanto, exige también respeto a las normas y ordenamientos que rigen a la sociedad. De este agitado inicio de marzo, a la Dra. Myriam Vachez Plagnol  siempre le quedarán para el recuerdo los cuestionamientos, llega un momento en el cual la subjetividad y la creatividad llegan a ser luchas de egos, afán de muchos por jactarse de identificar y definirlo todo, la creatividad se convierte en rehén, sin embargo, los que se enfrentan en un conflicto como el que se vive al interior del CECA comparten un orden normativo, y en el reconocimiento de la validez de las normas que constituyen el consensus iuris  se supone la transformación del conflicto, no su desaparición: ya tocara al tribunal administrativo clarificar términos, conceptos y categorías, el hecho reprochable.

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