Hurgar con catalejos

Enrique Macías

Taller editorial, La Casa del Mago, editó en primera edición en noviembre de 2007: De perrunas furias y otrospoemas de Enrique Macías. Poeta hondo, de principio a fin.  “Y como pocos,  lúcido y crítico, no solo con la rabia, en la que parece insistir demasiado en sus poemas” celebró Hermenegildo Olguín Reza, el editor de este  libro largamente esperado y en forma simultanea contradictorio.

Entendemos que Macías elige el mundo cotidiano y desdeña la retórica solemne que supura la ipseidad de los académicos, que acaba con la infinatización de la interioridad del arte. Con todo, en la fiesta autoritaria el potencial anárquico que intuye Macías, deja fuera del juego a los mercenarios,  a los  AVANT LA LETTRE, cito:

Blues

Hay una angustia acida y turbia.

AntoninArtaud.

Hay una angustia ácida

y turbia

quecorre con violentos venenos

por la muda garganta

Hay sombras que no se saben

hasta para cuándo  

como cadáveres

y polvo

piedras

cal

y un camino amotinado

para continuar

y caer muerto

al fin

acorralado como fiera bestia

(reo jamás)

con el corazón violento

comido

por perros hienas y chacales.

(Pág. 107)

De perrunas furias y otros poemas, exhibe a poetas  que proponen un humorismo involuntario (Julián Herbert dixit) y demanda una lectura comprometida”.

Tiene en su poesía ese rostro frágil que lo recuerda en la contraportada. Sin embargo, su condición de poeta cumple con loa talentos literarios de los nómadas del mundo, de los hombres y mujeres, que derrotan hegemonías, y en la lucha, en el acto de arriesgarse, respiran la certeza de una esperanza recóndita. Cito página 20 del poemario de Macías:

Arte Antipoética

Escribir un poema

es un acto suicida

cuando no malabarismo

irresponsable de un loco

¡Pobre de mí

que busco escribir

elantipoema de mi vida¡

Macías es un poeta de misticismo atravesado de alma y deseo, se somete a las leyes de la mecánica mientras su poesía lo hace al infinito. Cito página 64

Por la puerta trasera

Dije que después

de escuchar

a Juan Sebastián

bien pudiera irme

por la puerta trasera

del penal con mi muerte bien sola

Pero resulta

que después

de escuchar a Bach

me gusta la vida mucho más

Que el diablo

le guarde en su genio

por toda la eternidad.

Enrique Macías goza el auténtico reposo del sabio. El gris de su alegría inmaculada es la entrega a la orgía  infernalde los sentidos.

Usted tiene cara de loco

De un Van Gogh cualquiera

(Pág. 136)

Aunque es claro que te oculta tras un silencio impuesto por la estética de la burocracia, me pregunto:¿Quién pagó las ultimas caguamas, vos o yo?

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