Hurgar con catalejos

A: Carlos Vladimir en sus 29 años. Multiglosia y asimetría ("Papalotzin")

Sabemos, las generaciones no son ni pueden ser solamente el producto de una voluntad grupal, por muy sinceros que resulten los deseos de una identidad distintiva entre sus miembros frente a los de una supuesta generación anterior. El problema se complica al remontarnos al panorama general del quehacer literario y su relación con un concepto también cuestionable como el de “Literatura Nacional”.

Dentro de este amplio y vago marco, hablar de una literatura generacional puede resultar una deformación de la multiglosia y la asimetría política y mediática que mantiene el castellano y sus manifestaciones literarias con el quehacer no menos literario (pero generalmente subestimado) del quehacer en lenguas indígenas.

Por ese motivo, es importante mencionar que en la primera década de este siglo empieza a circular en los corrillos literarios una  publicación singular llamada Papalotzin, gracias a la presencia de un grupo de mujeres poetas que aportan una perspectiva original que las diferencia de las revistas publicadas hasta entonces.  Este reconocimiento no anula evidentemente, la existencia de otras revistas, como Va de Nuez, Reverso y Última. Papalotzin ha tenido un especial cuidado en mostrar los primeros pasos de autores con voces diversas, y llega a su entrega número 29. Carlos Larracilla corrobora su condición de artista prolífico, e ilustra el presente número y deja un registro del momento artístico de su tiempo, pero no solo eso, el acierto del consejo de redacción de la revista al publicar “Los Sueños de este Cuento” una contribución de Marco Fonz, potencializa una forma de hacer literatura y de interrogarse acerca de su interrelación con otras arte.

No siempre hemos tenido en México, nada más que neoliberalismo. No siempre –aunque lo parezca-  con su acrítica instrumentación, y no tiene únicamente la culpa la crisis financiera escala global que se encargó de hacer dimensionar al mundo los excesos de los mercados libérrimos con los costos (en términos de bienestar, crecimiento y estabilidad sociopolítica). Nada enteramente nuevo cabría esperar de ese modelo, pero en Jalisco, la urgencia de abandonar la aplicación desmedida y grosera del neoliberalismo, encuentra en Papalotzin una trinchera, que la licenciada en Letras Hispánicas, Berónica Palacios Rojas hace menos compleja, al lado de nombres como Angélica Maciel,  Víctor Manuel Pazarín y Claudia Andalón, nombres que poco a poco brillan con luz propia en el panorama literario. Cuando hablamos de lenguas originarias, nos referimos a una cultura regida por valores y tiempos distintos a los del observador. Lo que hace más compleja la edición de una revista como Papalotzin.

Adendum: El 98.5% de los delitos que se cometen en el país queda impune, y eso es  una de las peores cosas que le puede ocurrir a un mexicano. Enfrentarse,  ahora, luego  de la emergencia en Baja California Sur a una turba de saqueadores, es peor que “Odile”

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