Ojo por ojo

¿Está usted conforme con lo que gana?

¡Qué gran golpe de inteligencia el de Miguel Ángel Mancera al convertirse en la estrella política de la temporada, al poner en la mesa de debate el tema de los salarios en este país!

Al hacerlo, no solo consiguió que se olvidaran algunos conflictos que su administración está teniendo que enfrentar, como el de la Línea 12 del Metro.

No, ahora se ha vuelto a convertir en el héroe de las multitudes y, lo más impresionante de todo, no como parte del PRD, no como parte de las izquierdas.

No, como parte de una nueva modalidad, la de un hombre que está por encima de cualquier partido político, la de un hombre que vale por sí mismo.

Esto es fundamental para el futuro del jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Esto es una lección enorme para la clase política mexicana.

Y es que Mancera tiene razón. Urge que nos sentemos a corregir el tema de los salarios en todo el territorio nacional.

Urge que regresemos a una de las primeras de las reformas estructurales, a una que se hizo antes de Enrique Peña Nieto, a la que casi nadie cuestionó porque en aquel entonces el tema era la violencia. Urge que volvamos a la reforma laboral.

Pero no nada más por lo obvio, urge que reflexionemos sobre ella, porque ya vimos que no nos sirvió para nada y porque no vaya a ser la de malas que en unos cuantos años más digamos lo mismo de la reforma política, de la reforma energética y de la reforma en materia de telecomunicaciones.

Reforma que no se refleja en un beneficio para la sociedad, reforma que no vale la pena.

¿Valió la pena la reforma laboral? ¿Valió la pena creer en todos aquellos spots que, como los de ahora, juraban y perjuraban que gracias a esos cambios a la ley íbamos a tener más y mejores empleos?

Yo cada día veo más gente desempleada, más gente más pobre, endeudada, con menos prestaciones, hombres y mujeres de todas las generaciones que para medio sobrevivir, cuando pueden, en lugar de tener solo un trabajo tienen tres o cuatro. Cero calidad de vida.

En serio, esto es un problema. ¿A cuántas personas conoce usted en este 2014 que pueden vivir bien y que le puedan dar un buen nivel de vida a sus hijos con un solo empleo?

¿A cuántas personas, de clase media para abajo, conoce usted que completen para su gasto con lo que ganan en un solo sueldo?

Y no digo con un solo salario mínimo, porque entonces sí nos suicidamos todos en masa. ¡¿A cuántas?!

¿De qué sirven todas las reformas que se están proponiendo hoy si lo que ganamos no nos va a alcanzar para lo más básico?

¿De qué nos va a servir, por ejemplo, que dentro de algunos años vayan a bajar los precios de la luz y de la gasolina si para cuando lleguemos a ese punto vamos a estar más endeudados que ahora y si, por más barata que nos la pongan, no vamos a completar para pagarla?

Es un escándalo lo poco que nos pagan a los mexicanos por cualquier cosa.

No sé si le ha pasado a usted, pero platicando con gente de otras regiones del mundo, a la hora de comparar salarios, resulta que nuestros profesionistas con postgrado ganan menos que sus trabajadores de nivel más bajo.

¿Entonces para qué estudiamos en este país? ¿Para qué acumulamos títulos académicos si a la hora de los trancazos no se van a traducir ni en oportunidades laborales ni en mejores salarios ni en nada de nada?

¿A cuántos licenciados con maestría o con doctorado conoce usted sin trabajo? ¿A cuántos conoce que estén trabajando en lo que estudiaron?

¿A cuántos conoce ganando más por haber hecho una maestría o por haber hecho un doctorado? ¿Entonces por qué no nos quejamos?

¿Entonces por qué, cuando vemos que alguien organiza una marcha para protestar por sus derechos laborales, en lugar de sumarnos, lo acusamos de flojo, de corrupto y hasta de terrorista?

Gracias, Miguel Ángel Mancera, por poner el tema de los salarios en la mesa de los debates nacionales. Por favor, que no quede ahí.

Haz algo para que las cosas cambien. Haz algo para que este asunto llegue a las autoridades más importantes de la nación y para que se corrijan errores históricos como el de la reforma laboral de Felipe Calderón, que a tantas personas tiene sumergidas en la miseria y la injusticia.

Y usted no se haga. Así como es bueno para pelearse por Lucerito y La Volpe, peléese por su salario. Es urgente. ¿A poco no?

 

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