Ojo por ojo

'Las trampas del deseo'

La nueva telenovela del binomio Argos-Cadenatres viene con todo. Yo diría que podría repetir, si no es que a superar, fenómenos como los de Infames y Las Aparicio. ¡Podría ser un cañonazo!

Yo ya tuve oportunidad de ver el material que se va a estrenar esta noche y no doy crédito de lo que ahí nos van a presentar.

Es original, fuerte, diferente, profundamente humano, impresionantemente político y nos pega por todos los lados.

El romántico, el de los matrimonios hechos y derechos, el del morbo, el del erotismo, el de la denuncia y el de los más espantosos conflictos sociales como la trata de personas.

Es una obra redonda, perfecta. Por cuestiones de seguridad no pude ver ni quiénes la escribieron ni quiénes la dirigieron, pero son autores del más alto calibre.

Usted no sabe la calidad estructural de esos libretos, la potencia dramática de cada uno de esos parlamentos y el tono tan asombrosamente real, pero al mismo tiempo apasionante, que maneja cada uno de esos actores.

Así hablan las personas que viven esos conflictos. Así hablan los políticos, los artistas, los delincuentes, las víctimas, las mujeres que se van a suicidar, los hombres que tienen problemas sexuales. Así hablamos todos. Así nos vemos todos.

¿Cómo se llama esta telenovela? Las trampas del deseo.

¿Quiénes actúan? Lourdes Reyes, Marimar Vega, Alejandra Ambrosi, Adriana Parra, Bianca Calderón, Camila Ibarra, Rodrigo Abed, Juan Ríos y Javier Jattin, entre muchos otros actores de verdad.

¿A qué me refiero con lo de actores de verdad? A que ellos, objetivamente, hacen lo que ya casi nadie quiere hacer en esta industria: dejan el alma en cada escena.

Cuando uno mira a Lourdes Reyes (la inolvidable Yalda de Infames), por ejemplo, es imposible no rendirse ante todo ese poder que va de lo político a lo sexual y de lo físico a lo emocional.

Ella es la nueva Ana Leguina, la nueva Tía Evangelina, la nueva Catalina Creel, la villana de la que todo México va a hablar en los próximos meses.

Una villana cruel, bisexual, perversa, un personaje que, si se logra, podría pasar a la historia de la televisión mexicana.

No, y ni le hablo del trabajo del resto del reparto porque entonces sí jamás acabo.

Esto es otra cosa.

De hecho, ¿sabe qué fue lo que dije la primera vez que la vi? Que el binomio Argos-Cadenatres había conseguido algo que ni la mismísima Televisa había logrado con todos sus recursos y con toda su experiencia.

¿Qué? Construir una telenovela que pareciera serie.

Haciendo a un lado la parte de los contenidos, si usted se pone a viajar por los diferentes canales de televisión del cable o de las antenas directas al hogar y se topa en el canal Cadenatres con Las trampas del deseo, no la va a sentir diferente ni en imágenes ni en sonidos a las mejores series de televisión del momento.

Esto compite contra Estados Unidos, Colombia, Argentina, España y el país que usted quiera. Es espectacular y orgullosamente mexicano.

¿De qué trata? ¿Acaso, por lo del tema de la trata de personas, es como La promesa? No.

Las trampas del deseo es una reflexión sobre lo que pasa cuando tienes, o cuando no tienes, precisamente eso, el deseo.

Y a partir de aquí se nos va presentando un mosaico de personajes riquísimos que va mostrando diferentes versiones de este conflicto.

Por supuesto, hay una trama policiaca que incluye la trata de personas, pero desde la perspectiva que nadie se había atrevido a mostrar, la de los políticos y los tratantes, la de la corrupción, la de la más absoluta maldad.

¿Qué es lo que le da sentido a esta obra? Digo, porque no es lo mismo ver a una señora que cuando no está el marido se masturba, y que cuando está, lo desprecia, a ver el reencuentro de una chica, que lo ha perdido todo, con el primer amor de su vida.

Lo que le da sentido a Las trampas del deseo es el espacio. Usted lo va a ir descubriendo a lo largo del capítulo de hoy. Casi todos los personajes de esta telenovela convergen en un espacio que, en términos de producción, es sorprendente.

Por favor, luche por ver el inicio de Las trampas del deseo hoy a las 21:00 por Cadenatres.

Yo no le puedo garantizar que vaya a ser la obra maestra que México esperaba, porque en este negocio las cosas se van construyendo sobre la marcha y, por lo mismo, hay obras que crecen y otras que se desploman.

Lo que sí le puedo garantizar es estamos ante un acontecimiento mediático que se va meter donde nadie más se había metido: en nuestra intimidad, en lo que hacemos a escondidas, en lo que no queremos que se sepa.

Lo que sí le puedo afirmar, insisto, y va mi palabra de por medio, es que el capítulo de hoy va a ser maravilloso, perverso y revelador.

¡Felicidades a todos y cada uno de los involucrados en este proyecto! Son un orgullo para esta industria. Son un orgullo para este país. ¡Felicidades!