Ojo por ojo

¿Así o más trágica la salida de Chabelo?

Está confirmado. En familia con Chabelo se va y esto es más importante de lo que parece. ¿Por qué? Por los mensajes que manda.

Estamos de acuerdo, todo tiene un principio y un final, y algún día se tenía que acabar este concepto como, en su momento, concluyeron 24 horas, Siempre en domingo y El Chavo.

El problema está en el cómo. No es posible que uno de los títulos más emblemáticos de la televisión nacional acabe de un día para otro y que la noticia nos la tenga que dar su conductor, no su empresa.

¿Y qué me dice de la fecha que los ejecutivos de Televisa eligieron para cancelarlo, de la ausencia de programas especiales grabados con anticipación y del pretexto que nos dieron para retirarlo del aire?

¿Ajustes de programación? Cuando hay ajustes de programación lo primero que se hace es aclarar en qué van a consistir esos ajustes, qué proyectos van a entrar y qué se va a hacer con las emisiones ancla precisamente como En familia, no terminar con ellas.

¿Ahora entiende cuando le digo que esto es importante y que nos manda mensajes?

No puede ser que un talento le dedique toda su vida a un programa, a un canal, a una empresa y que después de haber generado todo lo que generó, lo saquen tan feo de la pantalla.

¿Qué podemos esperar el resto de los trabajadores de este país? ¿Qué podemos esperar el resto de los colaboradores de la industria de la televisión mexicana, la gente que trabaja en Televisa, la que apenas está comenzando a laborar?

¿Ésa es la clase de motivación con la que pretendemos crear más y mejores contenidos? ¿Así es como le vamos a dar la cara al apagón analógico, a las nuevas plataformas y a la competencia internacional?

No, pues entonces toda la gente que se ha ido de las televisoras nacionales, toda la gente que se ha ido a crear fuera del país, tenía la razón.

No vale la pena seguir aquí. ¡Mire cómo se trata a los pilares de este negocio! ¡Mire cómo se trata a las estrellas! ¡Mire!

No sé a usted, pero a mí se me cae la cara de vergüenza de que en Estados Unidos, cuya televisión de habla hispana no tiene ni la mitad de la dimensión cultural de lo que alguna vez tuvo la mexicana, se acabe Sábado gigante.

Y que a su conductor, el genial Don Francisco, le hagan cualquier cantidad de reconocimientos, galas y especiales, y que a Chabelo lo estén corriendo así, que lo estén dejando solo así.

Ni él ni su público ni sus anunciantes ni su televisora se lo merecen.

¿Pero sabe qué es lo peor de esta noticia? Que con En familia no solo se va un programa de televisión, no solo se va la última raíz de Televisa, se va el último esquema de libertad creativa y comercial que existía en la televisión abierta nacional.

Xavier López Chabelo no era empleado de Televisa. Al igual que los más grandes iniciadores de este negocio y gracias a la admirable apertura comercial de don Emilio Azcárraga Milmo, él brokeaba su espacio en El Canal de las Estrellas.

¿Qué significa esto? Que él compraba su tiempo, lo vendía, creaba y ganaba.

Por eso sabía exactamente qué hacer, para qué cliente, para qué audiencia.

Por eso pudo trascender, porque sus contenidos jamás estuvieron sujetos a los juegos internos de poder.

¡Pero qué cree! Terminó imponiéndose ese poder. Acabó la época donde cualquier persona, más allá de las corporaciones, podía ganar haciendo televisión abierta nacional.

¿Así o más trágica la cancelación de En familia con Chabelo? ¿Así o más trágica?


¡atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com