Ojo por ojo

Los "spots" del quinto Informe

No me gustan las estrategias de comunicación de la Presidencia de la República.

A lo mejor estoy bien, a lo mejor estoy mal, pero tengo la impresión de que son contraproducentes y a las pruebas me remito:

Ni le pregunto si ha visto los spots del quinto Informe de gobierno de Enrique Peña Nieto porque no hay manera de escapar de ellos. Están a todas horas, en todos los canales. Son los tiempos oficiales.

¿Y? ¿Qué tienen de malo? Más allá de las cuestiones de color, ésas que la gente goza utilizando para sus memes, está el tema del discurso.

Que una autoridad tenga como eje de sus mensajes una frase como “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho” se me hace un error.

¿Por qué? Porque parte del supuesto de que lo que se está diciendo de ella es lo malo.

Eso, que es como una respuesta, en lugar de llevarnos a lo bueno refuerza lo negativo.

¿Cómo? Invitándonos a recordar lo que sí se cuenta, obligándonos a hacer un ejercicio de memoria sobre el origen de esa nada edificante reacción.

Lo peor de todo es que a alguien se le ocurrió llevar esta frase más allá y en los spots de este nuevo Informe se remata con eslóganes como “porque lo bueno cuenta y queremos que siga contando”.

Si lo bueno cuenta, ¿qué necesidad hay de insistir en eso? ¿Cuenta o no cuenta?

¿Por qué querría la autoridad que siguiera contando? ¿Acaso se aproxima un punto en el que ya no va a contar?

Ojo: a estas alturas del sexenio ya no se está hablando de lo que se cuenta. Se está hablando de lo que cuenta.

Es otro asunto, pero es otro asunto todavía más delicado porque aquí ya no interviene la opinión de la gente, interviene la realidad.

¿No hubiera sido más fácil cambiar de estrategia? Cuando inició la administración de Enrique Peña Nieto muchos celebramos sus primeros spots de “Mover a México”. ¿Se acuerda?

Eran completamente diferentes a los que habían sacado los presidentes panistas.

Eran muy buenos porque en lugar de alimentar el ego de la figura presidencial, nos vendían energía, dinamismo y no se metían en controversias innecesarias.

Estos mensajes de ahora son como un retroceso, no se ven como un Informe a la nación, como el resultado de un trabajo en equipo.

Se ven como el lucimiento de una sola persona que, en un clima como infomercial incrustado justo a la mitad de un programa matutino de revista, se adjudica todo lo bonito del universo.

Desde la construcción de un aeropuerto hasta las ventas de aguacate pasando por historias de niños sordos, estudiantes bilingües y el regreso de los tiburones.

Yo le pregunto: ¿usted puede determinar, viendo esos reportes, que eso que nos están diciendo es el resultado de lo que sucedió entre el Informe del año pasado y éste?

¿Estamos viendo un quinto Informe de gobierno en spots o la acumulación de muchos informes en uno?

¿Esos datos que usted está recibiendo son los que esperaba recibir este año, los que le sirven, los que lo dejan satisfecho?

Evidentemente cualquier cosa es mejor que aquellos informes faraónicos que nos obligaban a ver en el siglo pasado.

Pero no puedo dejar de pensar que, con dos o tres ajustes, la comunicación de la Presidencia de la República sería más eficiente. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com