Ojo por ojo

Los "spots" del odio

Llevo dos semanas analizando los spots de los partidos políticos de nuestro país en mi columna El pozo de los deseos reprimidos y no quepo en mí del asco.

¿Por qué? Porque, salvo las honrosas excepciones del Partido Verde y del PAN, son la cosa más aberrante del mundo tanto a nivel mediático, como a nivel político y social.

Le ruego que busque ese material en los archivos de MILENIO Diario y de milenio.com porque es algo que nos debería tener muy molestos.

¿Qué fue lo que hice? Tomé todos los spots que pude de los que se están transmitiendo en la ciudad en la que vivo y decidí escribir de ellos a un ritmo de un anuncio diario.

¿Para qué? Para darle la misma importancia a todos los mensajes de todos los partidos.

Fueron dos semanas porque, aunque usted no lo crea, tenemos diez partidos políticos. El orden fue al azar, como me los fui encontrando.

¿Qué es lo primero que llama la atención aquí? El derroche.

¿Cómo es posible que un país con tantas carencias como México tenga diez partidos políticos? ¡Diez!

¿Sabe usted lo que nos cuesta sostener a todas esas agrupaciones? ¡Y luego para qué! Hay algunas que ni siquiera se justifican.

¿Por qué existen? ¿Qué aportan? ¿En qué ayudan?

¿Pero sabe qué es lo peor? Que tantos partidos generan tal cantidad de spots en tantísimos medios que el resultado, invariablemente, se vuelve contraproducente.

Como se trata de anuncios hechos más para cumplir con una obligación legal que por la existencia de una verdadera convicción política, los mensajes tienden a ser malos o a utilizarse para otros fines.

¿Como cuáles? Como campañas de odio, de desprestigio o de promoción personal.

Al final la gente se termina decepcionando de todos los partidos, odiando la democracia y, lo más triste, convenciéndose de que no vale la pena votar.

¡Para qué si todos los políticos son iguales! ¡Para qué si da lo mismo el que gane!

Ojo, no lo estoy diciendo porque lo crea. Lo digo porque no hay manera de no llegar a esta conclusión después de esa pésima decisión de obligar al pueblo a chutarse semejante atascadero de spots cada vez que hay elecciones.

Hace rato le decía que esto es aberrante a nivel mediático. ¿Por qué? Porque cuesta una fortuna que no está beneficiando a nadie.

Usted nada más póngase a pensar en el costo de cada uno de estos mensajes, desde su producción hasta su transmisión. ¡Es un dineral!

Sí, ya sé lo que está pensando. ¿Cómo es posible que le hable de costos de transmisión si a nuestra democracia no le cuesta nada meter esto en los medios?

A lo mejor nadie le entrega dinero a nadie, pero esos tiempos en radio y televisión tienen un costo y como ninguna institución lo está cubriendo, esos tiempos se convierten en una pérdida.

Por si esto no fuera suficiente, como se trata de spots tan mediocres y repetitivos, las audiencias los evitan y al evitarlos le quitan rating a los otros anuncios, a los que sí dejan dinero.

¿Resultado? Menos rating para todos, menos anunciantes, menos ganancias, más cancelaciones, más desempleo, más problemas.

¿En qué me baso para decirle que esta spotiza también es aberrante a nivel político?

En lo que dicen los anuncios. Casi todos son pésimos. No informan, no explican, no proponen, aturden, dicen tonterías, groserías, se burlan de la gente.

¿Me creería si le dijera que hay partidos, como Morena, que siguen con el mismo spot desde el año pasado?

Ni siquiera están produciendo. ¡No les interesa! Esto es un desperdicio de recursos, un tiradero de dinero, un insulto.

¿Para qué quieren los partidos políticos tener acceso en igualdad de circunstancias a todos los medios si no los van a utilizar?

A nivel social esto es tan molesto, tan deprimente. Precisamente a esto me refiero cuando le hablo de que la spotiza es una aberración social.

No es que contribuya a polarizar a México, es que contribuye a atomizarlo, a dividirlo en fragmentos cada vez más pequeños y resentidos.

Me queda claro que este problema no viene del INE, viene de los más recientes ajustes que se le hicieron a la ley, pero a todas luces es un error y hay que corregirlo.

Urge revisar la cantidad y la calidad de los mensajes políticos que estamos generando y recibiendo.

Urge por el bien de la democracia, de los medios y de la nación. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!


alvarocueva@milenio.com