Ojo por ojo

'Por siempre mi amor'

Estamos de acuerdo en que el final de Corazón indomable fue una mugre, ¿verdad?

Digo, para no perder el tiempo con una tontería anticlimática, burocrática, floja y aburrida que solo se puede entender en un contexto que tiende hacia el monopolio como el de la televisión mexicana.

Mejor hablemos de Por siempre mi amor, el melodrama seriado que entró en lugar de esa telenovela, en El Canal de las Estrellas, de lunes a viernes a las 16:15 (después del programa de Laura Bozzo quien, por cierto, sigue impune. ¡Gracias, Televisa! Definitivamente no tuviste el valor. ¡Te vale! A ver cuándo te vuelvo a creer).

¿Qué le puedo decir de esta producción de Ignacio Sada (Un refugio para el amor)? Que tuvo un arranque prodigioso. Es una telenovela buenísima.

Ojo, esto no significa que después de tres o cuatro semanas siga siendo así o que rumbo al final, como la mayoría de las emisiones que estamos haciendo en México, se hunda.

La televisión es un animal vivo. Las telenovelas, más. Y aquí, como en la bolsa de valores, de repente las cosas están arriba, de repente se van para abajo, o crecen, crecen y se desbordan.

Por eso amo mi trabajo, porque mi fuente todo el tiempo se está moviendo y porque cuando se ejerce la crítica, existe la posibilidad de que las cosas cambien para bien.

¿En qué me baso para decirle que el inicio de Por siempre mi amor estuvo buenísimo? En las siguientes cuestiones:

Uno, se respetó la esencia de la historia original. Dos, estamos hablando de una telenovela muy, pero muy clásica, pero con elementos sorprendentemente modernos. Le puede gustar lo mismo al público más conservador que al más revolucionario.

Tres, este melodrama, a diferencia de otros que queman todos sus cartuchos en los primeros dos capítulos, no tiene prisas.

Nos está dando la información despacito, con calma, para que la podamos saborear, para que los actores se den el lujo de construir a sus personajes.

Esto, como en el caso de De que te quiero, te quiero, es lo más perfecto que se puede hacer para el horario vespertino, cuando lo que la gente quiere es tranquilidad, cuando uno se puede sentar con la familia a seguir una telenovela por hábito, por costumbre.

Cuatro, en términos dramáticos, esto es espléndido. Hay mucha bondad, mucho amor, mucho color, pero también mucha maldad, mucho odio, mucha oscuridad.

Todo está en mucho, tal y como lo exige la raíz más profunda de este género, de este formato.

Cinco, el elenco es excelente. Desde Guy Ecker y Susana González hasta Dominika Paleta y Héctor Suárez Gomís, pasando por los otros actores jóvenes, por los niños y por los adultos.

Y seis, ¡qué atinadísima producción! Todo fluye sin ser ni un derroche ni una invitación a la miseria. Por siempre mi amor se ve linda, da certeza, confianza y dar certeza y confianza justo ahora, no es cualquier cosa.

Éstas son mis razones. ¿Cuáles son las suyas? ¿Cuáles son las suyas para decir que le gustó? ¿Cuáles son las suyas para decir que no le gustó?

¿Qué es Por siempre mi amor? El refrito de Mi segunda madre, un éxito internacional monumental de 1989 que catapultó a María Sorté, a Enrique Novi, a Fernando Ciangherotti, a Alejandra Maldonado y a Daniela Castro hasta los cuernos de la luna (Rusia, paralizada).

Mi segunda madre funcionó tan bien que convirtió a Juan Osorio en uno de los productores jóvenes más importantes de Televisa. ¿Necesito decir más?

¿Cuál es la historia? Madrastra que sufre por venir, no de un mal matrimonio, de un infierno psicópata, y luego, por la venganza de los responsables de todo ese dolor.

Es maravillosa, y Denisse Pfeiffer, Julián Aguilar, y Ricardo Tejeda hicieron un trabajo de adaptación finísimo, profesional, respetuoso. ¿A dónde les mando las flores? ¡Felicidades!

Hubiera sido muy fácil transformar aquello en una mamarrachada sádica con mujeres encueradas y tipos musculosos sin camisa pero no, ellos decidieron hacerlo en serio, darle su lugar al público y el resultado salta a la vista.

¿Qué trabajos actorales vale la pena destacar? A los niños, porque hacerlos actuar es complicadísimo y porque aquí todos están bien, y a Ana Martín y a Macaria.

¡Qué barbaridad! Desde la caracterización hasta el tono pasando por la dicción y la proyección, estas señoronas nos dicen: quítense que nosotros sí sabemos actuar. ¡Las amo!

¿Y cuál es la nota? Sí, ¿qué es lo más importante de este estreno? Héctor Suárez Gomís.

Sí, este señor es la nota, está haciendo el papel de su vida en telenovelas y su trabajo, tanto hacia lo físico como hacia emocional, es bárbaro. Podría ser el villano del año para Televisa.

No lo pierda de vista y, en general, no pierda de vista esta obra. Tengo la sensación de que se podría repetir el fenómeno de Mi segunda madre, pero en una nueva generación.

Tengo la sensación de que va a estar preciosa. ¿Usted no?