Ojo por ojo

Todos somos politécnico

Lo tengo que decir con toda la honestidad de la que puedo ser capaz: me siento muy orgulloso de los jóvenes que forman parte del movimiento #TodosSomosPolitécnico.

¿Por qué? Porque jamás había visto un movimiento juvenil tan honesto, organizado, claro y que en tan poco tiempo hubiera obtenido tan buenos resultados.

Sí, yo sé que muchos de estos chavos deben estar hartos de que los adultos los miremos con sorpresa, con admiración y que les digamos frases como éstas.

Pero, por favor, entiéndannos. Nosotros, cada uno en su generación, no tuvimos ni su suerte, ni su valentía, ni su organización.

Yo, de manera personal, los envidio. Si les contara las cosas que me tocó ver y padecer de estudiante, no me las creerían.

¿Y qué hicimos como universitarios? Nada. Por eso nos fue como nos fue. Por eso a cada quien no le quedó de otra más que rascarse con sus uñas.

Pero volviendo al tema, igual, me queda claro que para ellos eso que dije hace un rato de los buenos resultados es una afirmación bastante relativa.

Les voy a explicar por qué se las digo: porque el simple hecho de que el secretario de Gobernación haya salido de sus oficinas para recibirles su pliego petitorio es como para hacer fiesta.

No sé usted, pero yo jamás había visto algo así. Me queda claro que esto es mucho más serio y complejo que lo que vimos el día de la primera marcha.

Pero también hay algo que no me deja de dar vueltas en la cabeza. Como que algo o alguien quería sangre y no se salió con la suya.

¿A usted no se le hace demasiada casualidad que los protagonistas de la mayoría de las grandes noticias de los últimos días hayan sido estudiantes?

¿A usted no le llama la atención que esto ocurra inmediatamente después de la reforma educativa y alrededor de una fecha tan significativa para los universitarios mexicanos como el 2 de octubre?

¿Y qué me dice de las coberturas del #TodosSomosPolitécnico, especialmente en las redes sociales?

Todas eran bastante bravas, como que estaban esperando el primer balazo.

Por eso fue histórico que Miguel Ángel Osorio Chong haya salido a atender con tanto respeto a esa multitud.

El mensaje no nada más era para ellos, era para los otros provocadores: aquí, en la Ciudad de México, no va a haber otro Tlatelolco 68.

¿Qué va a pasar aquí? Yo espero que algo bueno. Este movimiento no es como otros y este secretario de Gobernación, tampoco.

Lo de Yoloxóchitl Bustamante es intrascendente en términos políticos. La señora no era parte del equipo de Enrique Peña Nieto, viene del sexenio pasado.

A ella la ratificaron y si la quitan, lejos de perjudicar al Presidente lo van a beneficiar porque así él va a poder poner a alguien de su entera confianza a dirigir el Politécnico y todo lo positivo que venga después va a ser su responsabilidad, su obra.

En resumen, en el conflicto del Poli, todos salimos ganando pero hay algo en lo que yo sí me quisiera detener porque viene mucho al caso con #TodosSomosPolitécnico: ¿Qué va a pasar después de este movimiento?

Y no me refiero ni a los planes de estudio ni si a los dirigentes de esta pequeña gran revolución los van a convertir en estrellas de algún canal de televisión como a otros.

No, me refiero al futuro laboral de los chicos del Poli y, en general, de la mayoría de las universidades mexicanas.

¿Dónde van a conseguir trabajo? ¿De qué? ¿En qué condiciones? ¿Cuánto les van a pagar?

Perdón, pero a mí se me haría muy injusto que teniendo esta calidad de jóvenes el mundo laboral les vaya a cerrar sus puertas con el pretexto de que, como participaron en el movimiento, son personas conflictivas.

Igual, se me haría un insulto que todo este pleito, que todos estos años de luchar por buenos planes de estudio, por elevar el nivel educativo y por sacar buenas calificaciones vaya a terminar en un trabajito de menos de 6 mil pesos mensuales, rolando turnos y sin prestaciones.

Por favor hagamos algo para impedirlo, por darle más y mejores oportunidades a estos muchachos, que se les pague bien, que vivan bien, que sean felices.

Lo tengo que decir con toda la honestidad de la que puedo ser capaz: me siento muy orgulloso de los jóvenes que forman parte del movimiento #TodosSomosPolitécnico pero de orgullo no come el hombre.

Necesitamos resultados más allá de las aulas. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

 

alvarocueva@milenio.com