Ojo por ojo

Por eso nadie los quiere

Acabo de terminar de leer Así en Los Pinos como en la Tierra, de Alberto Tavira, Jessica Sáenz y Diana Penagos, y me encantó.

Se supone que es un libro sobre historias incómodas de las familias presidenciales de los últimos 50 años, pero yo lo vi como otra cosa.

¿Como qué? Como una reflexión muy necesaria sobre el patético papel del periodismo rosa en la actualidad.

Los tres autores de este libro de editorial Océano fueron parte del primer equipo de Quién, la publicación que abrió el mercado de las revistas de sociales en este país sin monarquía.

Como ellos mismos dicen, a falta de realeza convirtieron a los políticos en estrellas del corazón y el resultado fue una época memorable del infoentretenimiento.

¿Por qué le estoy comentando esto? Porque creo que esa clase de periodismo se perdió.

O nuestros políticos se convirtieron en personalidades solemnes o se comenzaron a tomar demasiado en serio o se empezaron a asesorar con las personas equivocadas.

El caso es que ya no tenemos esas grandes historias de dinastías glamurosas, de candidatos símbolos sexuales, de gobernadores mujeriegos y primeras damas obsesionadas por el combate a las arrugas.

¿Y? ¿Qué tiene esto de malo si, al contrario, en aquellos años nos quejábamos de la frivolidad de nuestras autoridades?

Tiene de malo que los retratos que hoy nos podemos hacer de esta clase de personajes están incompletos y, por lo mismo, se cortaron los lazos emocionales.

Antes, cualquier persona se podía identificar, sentir atracción, envidia o hasta admiración por galanes como el joven Enrique Peña Nieto.

Hoy, no, y por lo mismo nadie los quiere. No tenemos argumentos sentimentales para aferrarnos a ellos.

Sabemos más de Emmanuel Macron por su espectacular historia de amor con una mujer mayor que él que de todas las personas que se están formando para ser candidatas a las elecciones presidenciales de 2018.

Lo más increíble es que, por ese simple dato de que el nuevo presidente de Francia tiene una pareja que rompe con los convencionalismos, lo amamos haciendo a un lado su perfil político.

¿Se da cuenta de la importancia del periodismo del corazón en el alma del electorado?

¿Se da cuenta de lo que se están perdiendo nuestros políticos por darle la espalda a esta clase de contenidos?

Después de gozar con las anécdotas más delirantes que usted se pueda imaginar en Así en Los Pinos como en la Tierra, me queda claro que hoy no existe nada parecido a aquella primera Quién.

Sí, publicaciones de sociales hay muchas, pero revistas del corazón que marquen una agenda política, como fue el caso de aquel experimento, no.

Ahora todo es como parte de un mismo engranaje. Las revistas de sociales, que deberían ser divertidas, son más serias que las del círculo rojo.

¿Qué fue lo que pasó? Porque de que hay historias y personajes, claro que hay historias y personajes, solo que con todo y las redes sociales ahora casi no nos enteramos de nada en ese sentido.

Retrocedimos a una época previa al lanzamiento de Quién. ¿O usted qué opina?

Por favor busque Así en Los Pinos como en la Tierra. Se va a enterar de muy buenos chismes, se va a reír y va a reflexionar. Se lo garantizo.

¡atrévase a opinar!

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