Ojo por ojo

¡Me opongo!

¿ Qué? La ausencia de pantalones del gobierno para decirnos que ya no encuentra la mejor manera de robarnos, de saquearnos, de quitarnos nuestro dinero.

En este caso específico estamos hablando del Gobierno de la Ciudad de México, pero es igual a lo que pasa con la mayoría de los gobiernos estatales y, por supuesto, con el gobierno federal.

Aquí está pasando algo que nadie se ha atrevido a llamar por su nombre.

Yo no sé si nuestros diferentes niveles de gobierno estén en problemas económicos, si las administraciones anteriores los dejaron demasiado endeudados, si se trata de presiones internacionales o si simple y sencillamente estamos ante un caso más de ambición, pero sí está mal.

¿Por qué? Porque nosotros tampoco tenemos dinero. ¿De dónde quieren los gobiernos que saquemos para pagar tanto impuesto, tanta reforma y tanta ocurrencia? ¡¿De dónde?!

¿No les alcanza con todo lo que ya les estamos dando? Haga cuentas. Estamos pagándoles mucho y somos muchos.

Se supone que México lleva las de ganar frente a otras economías por el volumen de su población. De a peso por persona, créame, se juntan fortunas.

Bueno, pues parece que no, y tarde o temprano alguien va a estallar, porque lo único que nos está quedando claro es que todos nuestros gobiernos son excelentes para quitarnos nuestro dinero, pero no para darnos algo bueno a cambio.

Por eso me atrevo a utilizar un término tan rudo como la palabra robo. Pagar mucho por nada es un robo. Esto es un robo.

¿O qué?, ¿usted, si pudiera, elegiría una escuela pública frente a una privada? ¿Usted elegiría un hospital público frente a uno privado?

Pues debería. Sume todo lo que le da al gobierno hasta por los chicles que le venden en la esquina y con el total podría pagar eso y más.

¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para qué pagamos, en el caso del Distrito Federal, una verificación? ¿Para qué le entramos al Hoy no Circula?

¿Para circular por calles llenas de baches? ¿Para quedarnos parados durante horas porque se inundaron las vialidades? ¿Para tener que pagar extra por las vías rápidas?

¿Para qué pagamos impuestos?, insisto. ¿Para luchar a muerte para abordar el Metro? ¿Para ir como cerdos en el Metrobús?

Dando y dando. ¿Qué me das, gobierno, a cambio de todo lo que me estás quitando?

Y si el tema son los pobres, salvo los bonitos spots de señores y señoras que juran y perjuran que ya no tienen hambre, yo sigo viendo la misma cantidad de gente jodida a mi alrededor si no es que más.

No nos hagamos tontos, el tema, aquí, ni siquiera es el Hoy no Circula. Es dinero.

¿Quién le está negando presupuesto al Distrito Federal? ¿Quién lo está obligando a tomar medidas tan violentas, de un día para otro y en pleno Mundial de futbol?

Ese asunto de que nuestras autoridades lo están haciendo por nuestra salud no se lo creen ni ellas. Es el mismo cuento de los impuestos que le pusieron a los refrescos el año pasado.

Alguien quería lana, se agarraron al primero que se dejó y luego, para tapar el pozo, hasta se inventaron una campaña dizque para combatir la obesidad. ¡Puras mentiras para justificar un abuso!

Si el gobierno en verdad quisiera combatir la obesidad, ¿por qué ya no tiene la campaña en pantalla? ¿De repente todos nos volvimos sanos y delgados?, ¿o qué?

¡Claro que no! La gente ya asumió ese impuesto, la industria refresquera dobló las manos, no hay nada que hacer, pasemos a lo siguiente.

Si el gobierno de la Ciudad de México en verdad tuviera como prioridad la calidad del aire, por ejemplo, ni remotamente instalaría su pista de hielo en el Zócalo.

Esa cosa, a decir de mis amigos ambientalistas, contamina peor que la peor de las fábricas, pero funciona en términos políticos. El nuevo Hoy no Circula no.

¿Ésa era la idea? ¿Obligar al Gobierno del Distrito Federal a cometer errores? ¿Más errores? ¿Para qué? ¿Para arrebatarle la plaza a los partidos de izquierda en las próximas elecciones?

¿Por qué si el abuso viene de Miguel Ángel Mancera tiene que haber consecuencias políticas y si viene de otro lugar, no? ¡¿Por qué?!

Sea como sea yo ya estoy harto de que me roben y me opongo rotundamente al nuevo Hoy no Circula. ¿Usted, no?

¡atrévase a opinar!


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