Ojo por ojo

El nuevo Chiapas

Por segundo año consecutivo decidí pasar mis vacaciones de verano en Chiapas y es impresionante lo que está sucediendo ahí.

En tan solo 12 meses me encontré con un estado diferente, renovado.

Por todos lados, desde Tuxtla Gutiérrez hasta Tapachula y desde el Cañón del Sumidero hasta las Playas de Catazajá, se respira progreso.

¿No se suponía que Chiapas era uno de los rincones más olvidados de nuestra nación? ¿No se suponía que aquéllo era un lugar de pobreza, conflicto y rezagos?

Bueno, pues todo eso quedó atrás y se lo tenía que decir, porque las cosas buenas nunca se comentan y porque esto es maravilloso.

Chiapas está mejor que nunca. Más bonito, más avanzado, más tranquilo.

No sabe usted qué belleza de ciudad es hoy San Cristóbal de las Casas.

Su centro histórico está precioso, limpio, lleno de corredores turísticos y de tiendas de todos los tamaños.

Su vida nocturna no le pide nada a nadie y en cuanto a infraestructura hotelera, aquéllo se convirtió en una revelación.

¿Me creería si le dijera que me hospedé en un hotel digno de Beverly Hills?

Y a un precio muy accesible en comparación con otros hoteles de otras ciudades.

Todas las mañanas, alrededor de las 05:00, salía a correr y no solo me encantó lo seguro que me sentí en aquellas calles, me encontré con un montón de gente que también estaba haciendo lo mismo.

Como que el deporte sí se les está dando a los chiapanecos y esto incluye tanto a los hombres como a las mujeres y las personas con discapacidad.

Lo que varias señoras me platicaron sobre programas sociales y empresariales me dejó con el ojo cuadrado, pero lo que me pasó después me marcó.

En la punta de la cascada El Chiflón me topé con un señor, en muletas, que únicamente tenía una pierna y que había llegado hasta ahí solo.

¿En qué otro paseo similar usted se puede encontrar algo así? ¡Son casi 900 metros de puros escalones!, pero todos están tan bien diseñados, tan bien señalizados y aquéllo es tan seguro que cuando vi a ese hombre entendí el privilegio de ese lugar.

Yo, que he estado en un montón de ríos y balnearios, le juro que nunca había visto un paraíso como El Chiflón. ¡Y cien por ciento familiar!

Porque ésa es otra cosa, cuando pensamos en Chiapas pensamos en todo menos en niños.

Bueno, los chiquitos son los que más se divierten en sus nuevos rincones.

Fui a un parque ecoturístico en Palenque que se llama Aluxes, que es una alucinación para los niños.

¿Cuál sería la diferencia respecto a otras atracciones similares? El tono.

Mientras que en otros parques a los animales se les trata como parte de un espectáculo circense o uno llega y los encuentra todos deprimidos, en Aluxes es distinto.

Los animales se ven felices. Y es que aquéllo no es un zoológico, es un centro de conservación total.

Para que usted se dé una idea de lo que le estoy comentando ahí es donde se libera a la guacamaya roja, la que antes estaba en vías de extinción, pero que ahora convive en armonía con el hombre.

Obvio, Palenque es Palenque, su zona arqueológica es un obra de arte que nadie debe dejar de visitar y sus rincones aledaños, como las cascadas de Misol-Ha y Agua Azul, son una experiencia inolvidable.

¿Pero cuál es la nota? Tres cosas: sus hoteles, su aeropuerto y su autopista.

La cantidad y variedad de hoteles que hay ahí es espectacular. Yo, por ejemplo, me quedé en un hotel que era una experiencia ecológica.

¿Usted se imaginaba que existiera algo así en Palenque?

Su nuevo aeropuerto es lo máximo. Ya no hay pretexto para no llegar en poco tiempo a esa ciudad y gozar de sus paseos, que van desde La Tumba de la Reina Roja hasta los murales de Bonampak, pasando por Yaxchilán y por una larga lista de joyas ecoturísticas administradas, no por transnacionales, por las comunidades indígenas de la zona.

Cuando se termine la autopista que se está construyendo entre Palenque y San Cristóbal de las Casas, aquéllo va a ser un Cancún. De mí se acordará.

Por eso estoy convencido de que el momento para ir a Chiapas es ahora. Yo, si pudiera, ya me estaría comprando una casita por ahí.

¡Qué gusto, de veras, encontrar un estado donde las cosas sí están funcionando! Y mire que si alguien ha sido crítico con Chiapas he sido yo.

¡Qué gusto, insisto, haber vivido unas vacaciones tan fantásticas! ¡Se las recomiendo!

¡atrévase a opinar!

 

alvarocueva@milenio.com