Ojo por ojo

Matando niños

A ver, a ver. Regresemos a lo de Mánchester. ¿Sí se dio cuenta de lo que sucedió ahí?

No fue un atentado cualquiera, fue el principio de una nueva forma de matar, el inicio oficial de lo que ya podemos considerar como la era del terrorismo adolescente.

Como usted sabe, decenas de personas murieron y otras resultaron heridas en esa ciudad durante la explosión de un artefacto en un concierto de Ariana Grande.

Detengámonos un momento. No estamos hablando de políticos que se reunieron en una cubre para discutir temas de seguridad, de la destrucción de un espacio emblemático como las Torres Gemelas o del acto de arruinar una fiesta nacional como en Niza.

Estamos hablando de miles de chiquitos reunidos para disfrutar de la presentación de una de sus estrellas más queridas.

El mensaje es claro: llevar el terror a una nueva dimensión, sembrar el pánico en la audiencia más numerosa de todas, educar a los más jóvenes en el odio.

Imagínese que sus hijos fueran a un concierto y que los mataran. ¿Sí entiende? No es cualquier cosa.

Póngase a pensar en los chavos que estuvieron ahí y que sobrevivieron.

¿Cómo van a entender la vida después de esto? ¿Cómo se van a relacionar con la gente de otras culturas?

¿En verdad usted supone que van a poner la otra mejilla y que no se van a querer vengar?

Ahora póngase en el lugar de los padres de esos muchachos.

¿Se van a quedar tan contentos después de las explicaciones oficiales?

¿Su vida volverá a ser la misma y, si tienen más hijos, les van a permitir que sigan yendo, igual, a esa clase de presentaciones? ¡Es todo un tema!

Por si esto no fuera suficiente, el supuesto responsable de esta masacre no vino de fuera de Reino Unido. Le han buscado cualquier cantidad de relaciones extrañas pero, la verdad, era alguien de ahí.

Jóvenes locales matando a otros jóvenes locales. ¿Cómo se combate esto? ¿Cómo se previene? ¿Cómo se soluciona?

Me queda claro que en aquella parte del mundo hay una prensa sensacionalista que está gozando con esta nota y que al mismo tiempo le está construyendo una personalidad macabra al “culpable”.

Pero la verdad es que aquí hay un problema social que no es exclusivo del viejo continente.

Nos toca a todos y si no me cree, acuérdese de Monterrey o revise las noticias nacionales de los últimos días. Algo se está pudriendo.

Urge trabajar con las nuevas generaciones el tema del terrorismo en todas sus vertientes. Es una realidad que ya no podemos negar.

Los reportes son escalofriantes. En algunos lugares del mundo hay grupos que secuestran niñas para colgarles bombas, meterlas en ciertos lugares y hacerlas explotar a distancia.

Perdón que hable en femenino, pero así viene en las fuentes. ¿No es la cosa más espantosa del mundo?

¿Y qué me dice de la facilidad con la que cualquier muchacho puede aprender a construir bombas en la actualidad?

¿Y qué piensa de lo que está sucediendo en México? ¡Nuestros chicos están atacando gente a cuchilladas! ¿Por qué nadie se sorprende? ¿Qué queremos? ¿Bombas en los eventos de Disney?

Tenemos una juventud muy bélica. No pretendo condenar nada ni a nadie, pero nuestros niños ahora están jugando a matar, e infancia es destino. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com