Ojo por ojo

La mafia en el poder y el frijol con gorgojo

Existe gran preocupación por el protagonismo de algunas personas en los spots de los partidos políticos que usted y yo padecemos todo el tiempo en radio y televisión, ¿pero qué pasa con los mensajes?

Aquí está sucediendo algo grave, algo que alimenta el odio y que divide a la nación.

La semana pasada le hablaba del caso del PRI, ¿pero qué sucede cuando hablamos de Morena?

Revisemos este anuncio donde Andrés Manuel López Obrador dice literalmente y sin otra imagen que no sea la de su cara:

“Pronto se va a acabar con la corrupción. Van a haber justicia y seguridad. Pero andan muy nerviosos los de la mafia del poder.

“Están entregando despensas, frijol con gorgojo, tarjetas, pollos, patos, chivos, borregos, puercos, cochinos, marranos, cerdos.

“Hay que decirles que sí. Pero a la hora de la hora, toma tu voto. El voto es libre y secreto”.

En este punto entra el logotipo del partido y la voz de una locutora que exclama: “Morena, la esperanza de México”.

Estamos ante una obra maestra de la perversión. Quiero, por favor, que se dé cuenta de lo que se está señalando.

Primero, que hay corrupción, que no hay justicia y que no hay seguridad.

¿Dónde? ¡Quién sabe! Pero es un truco maravilloso porque como se opone a todo lo que las autoridades dicen, crea conflicto y el conflicto vende.

Luego viene una postura como de superhéroe, donde una entidad macabra, la responsable de todos nuestros males, está “nerviosa”.

¿Por qué está “nerviosa”? Obviamente porque él, nuestro salvador, la tiene así.

Dese cuenta de esta gran estrategia de posicionamiento psicológico. Los malos, que son los del “poder”, le tienen miedo.

¡Guau! ¡Qué tan grande no será este personaje como para tener temblando a los “mafiosos”! Un señor así lo puede todo. Nos conviene.

Posteriormente, tenemos una serie de afirmaciones que, como carecen de imágenes o de fuentes confiables, suenan alucinantes, pero como están tejidas con tanto ingenio, las audiencias se van más con los juegos de palabras que con la ausencia de datos.

¿Puede haber una imagen más telenoveleramente exquisita que la del frijol con gorgojo?

Ni Marimar, que recogía collares del lodo con la boca, pudo haber sufrido algo tan malévolo.

Pero la cúspide del sensacionalismo llega con lo de “puercos, cochinos, marranos, cerdos”.

¿Por qué? Porque como son lo mismo, ya no estamos hablando de un listado de anormalidades electorales, sino de insultos directos.

Ni Laura Bozzo hubiera podido concebir algo así. Es genial, enfermo. Un éxito de lo barato.

Obvio, el remate es adorable porque el “ángel del combate a la corrupción” invita a las multitudes a que se vuelvan corruptas siempre y cuando voten por él.

Me puedo quedar todo el día repasando esta joya de la comunicación política, pero el punto en esta historia ni siquiera es Andrés Manuel López Obrador o Morena, sino lo que sucede con nosotros.

¿Cómo quieren nuestros gobernantes, empresarios y líderes religiosos que exista paz social en México si mientras ellos dicen una cosa, en los spots de los partidos nos dicen otra?

¿Cómo quieren que les creamos, que los queramos y que nos sintamos bien con esto al aire? ¡Cómo! Está de locos. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

 

alvarocueva@milenio.com