Ojo por ojo

Otra ley que retrocede

Son tantas las cosas que están cambiando en nuestro país, de una manera tan vertiginosa, que muchas veces no nos damos cuenta de lo que está pasando.

Hoy, por ejemplo, estamos a nada de ir para atrás en todo lo que habíamos conseguido en materia de combate a la trata de personas y no lo podemos permitir.

Por si usted no lo sabía, en 2012 México se convirtió en el país más avanzado del mundo, en este conflicto, con la aprobación de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos.

Habíamos conseguido lo que nadie. Usted decía México en la ONU e inmediatamente lo felicitaban por esta cuestión.

Nuestra ley era el modelo que en muchas naciones se estaba copiando y decirlo sí es importante, porque la trata de personas no es un problema nacional, es global.

Lo que pasa en su colonia tiene que ver con Rusia y lo que pasa en Colombia tiene que ver con su estado. Ahí está la importancia del modelo que propusimos.

El caso está en que, como la ciudadanía y la prensa están más que ocupadas entre Michoacán, los Legionarios de Cristo, las reformas y Lucero, a nadie le ha quedado tiempo de detenerse en esto, pero sí es fundamental.

La próxima persona en ser víctima de trata podría ser usted o alguna de sus hijas o a lo mejor alguno de sus nietos. Estamos hablando de un conflicto que no distingue sexo, edad ni condición social.

A las víctimas se las roban, las reclutan o las engañan de mil y un maneras, lo mismo en las universidades privadas más caras de México que en los ejidos más humildes.

Si en el Senado se termina de
mover la iniciativa para derogar algunos de los artículos de esta ley, muchos de los delincuentes que se dedican a la trata saldrán libres o no volverán a entrar a la cárcel.

Otros, los que manejan la publicidad que estimula el consumo de giros negros que se apoyan en esto, jamás recibirán sanción alguna y el tema de las víctimas se pondrá peor.

Nada ni nadie las podrá proteger como se les protege ahora. Nada ni nadie las podrá ayudar a salir adelante como se les está ayudando en este momento.

Algunas volverán a ser obligadas a trabajar de esclavas sexuales. Otras a vivir en ese infierno que ha quedado muy bien documentado en infinidad de libros, reportajes, series y telenovelas que se han estado transmitiendo de un tiempo a la fecha.

¿Por qué se está tratando de modificar la ley? Hay toda clase de versiones, desde la que dice que es porque atenta contra intereses inimaginables hasta otras que van por el lado de los
rencores personales, el ego y la vanidad.

Sea lo que sea, la trata de personas no es un juego y yo quisiera suplicarle que se detuviera a pensar en esto
y que reaccione, que impida que siga creciendo.

México es potencia mundial en trata de personas. No es posible que en un país como el nuestro, con nuestros valores, esté ocurriendo semejante barbaridad. No es posible.

¿Qué es la trata de personas? El comercio ilegal de seres humanos.

¿Para qué? Para intercambio sexual, trabajos forzados, tráfico de órganos y compraventa y renta de niños, entre muchas otras monstruosidades.

Ojo, no lo llame trata de blancas. Eso lo limita, lo alimenta e incluso lo justifica como fenómeno cultural.

Aquí hay hombres y mujeres de todos los colores, desde bebés que son usados para sexo oral en burdeles hasta ancianos que son obligados a pedir limosna en las esquinas, gente rica y gente pobre.

Así como el gobierno le pide a usted que se informe sobre el futuro de Pemex y sobre todas esas cuestiones, yo le ruego que se informe sobre este tema.

Yo, personalmente, he estado con víctimas de este delito, con sus familias y con activistas como Rosi Orozco; he escuchado sus historias y no lo puedo creer.

Es como si me hablaran de otro país, de otra época. Pero no, es mi México, es hoy.

Métase ya a la página unidoshacemosladiferencia.com, abra los ojos y acompáñenos el próximo sábado a las 9:30 horas en la Alameda Central de la Ciudad de México, donde habrá un gran evento de protesta que se llamará “Un billón de pie”
y que es parte de un gran movimiento mundial.

No al retroceso en la ley. No a la trata de personas. Si no avanzamos en esto, ya no avanzamos en nada. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com