Ojo por ojo

El próximo error de diciembre

Yo, como usted, me la he pasado leyendo y escuchando cualquier cantidad de comentarios sobre el gasolinazo, la cotización de peso frente al dólar y lo que podría pasar con Donald Trump.

Son puras afirmaciones terribles, un viaje a la desesperanza, a la furia, a la depresión.

¿Y cuál ha sido la solución que más ha estado apareciendo? 2018, las elecciones, los posibles candidatos, la venganza. Qué curioso, ¿no?

Mucha gente está entre contenta y preocupada porque jura y perjura que el PRI no volverá a ganar.

Y otra, promoviendo a personalidades como Andrés Manuel López Obrador y Margarita Zavala para ver si ellos nos iluminan desde ahora con soluciones para salir de la crisis.

Me parece perfecto, se vale, pero hay algunos asuntos que sí me gustaría poner en la mesa porque creo que no se están tomando en cuenta o como algo de peso.

Primero, a mí la vida me ha enseñado que el PRI puede volver a ganar en cualquier lugar, en cualquier momento, a pesar de lo que se diga. Ya no estamos en el año 2000.

Segundo, ¿hasta cuándo vamos a seguir viendo los procesos electorales como un ejercicio de premiación o de venganza hacia ciertos partidos y hacia ciertos personajes?

No sé usted, pero yo estoy convencido de que condenar la democracia a eso, solo a eso, nos estanca, nos limita.

Tercero, ¿usted no está cansado de creer en las soluciones mágicas para nuestra nación?

Dígame la verdad. ¿Todavía no se harta de soñar con que México se convertirá en el paraíso de los paraísos con el simple hecho de que fulano o de perengano tome posesión?

¿En verdad usted cree que eso exista, que pueda pasar?

Y, cuarto, lo más peligroso: la transición.

Aunque nunca falta el que piensa que derrocando al Presidente todo cambiará, especialmente si consideramos el poquísimo tiempo que le queda a su administración, aquí hay un tema:

¿En qué condiciones le va a entregar Enrique Peña Nieto la Presidencia de la República a quien gane las elecciones en 2018?

A diferencia de lo que sucedía antes, ahora las entregas del poder se han convertido en algo muy penoso: los nuevos gobernantes llegan a oficinas saqueadas, sin un peso en las arcas, sin la posibilidad de comenzar a trabajar.

¿Qué garantía existe de que el gobierno que tenemos hoy le va a entregar un país en óptimas condiciones al próximo mandatario?

¿Qué va a decir Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2018 si llega a tomar posesión como presidente de la República si no va a tener ni un peso para gobernar?

¿Con qué oficinas se va a encontrar Margarita Zavala el primer día de su mandato si gana las elecciones de 2018? ¿Con qué recursos?

Y si no son ellos, gane el que gane, ¿cómo le va a hacer? ¿Quién está viendo eso?

¿Quién está luchando para que cuando llegue el momento del cambio de gobierno no vivamos otro “error de diciembre”, combinado con situaciones todavía más folclóricas, como oficinas sin computadoras y sin papel de baño?

A mí esto me tiene verdaderamente angustiado, porque si el nuevo presidente no va a tener recursos para trabajar, las medidas que se van a tener que tomar en 2019 van a ser peores a las que se están tomando ahora. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com