Ojo por ojo

El calvario de las facturas electrónicas

Me sorprende que casi nadie se esté quejando del infierno por el que estamos pasando los contribuyentes en este país.

Deje usted lo molesto que es que, a los que sí pagamos, Hacienda nos trate como delincuentes mientras que las calles rebosan de comercio informal y de piratería.

Deje usted que mientras que a los que sí cumplimos no nos perdonan un peso, a muchos de los más ricos millonarios les condonan fortunas que al gobierno le ayudarían muchísimo en sus programas sociales.

Deje usted que mientras que a los que vamos al día no nos dan ni un estímulo, a los que van atrasados les arman los más jugosos descuentos para que sean felices.

¡Bueno, ya, el colmo! Deje usted el aumento de impuestos de este año. Nosotros, los mexicanos honestos que trabajamos por nuestra cuenta, estamos batallando horrores para cobrar o, de plano, ya no cobramos.

¿Por qué? Porque ahora lo tenemos que hacer a través de un mecanismo de facturas electrónicas que solo se pueden sacar a través de un portal en internet.

¿Y? ¿Cuál es el problema? Le voy a contar mi historia, que no es muy diferente de la de millones de mexicanos, para que entienda la gravedad de esto.

Yo vivo al día y voy al día con mi pago de impuestos. Jamás le he quedado mal al gobierno y si un día la autoridad pide que le haga algo a mis recibos, lo hago.

Hace mucho tiempo, Hacienda anunció que algún día íbamos a cobrar a través de sistemas en línea y que, por lo mismo, teníamos que hacer una serie de trámites como el de la firma electrónica.

Yo, que jamás dejo las cosas para el último minuto, fui, cumplí y esperé a que el gobierno indicara el momento para empezar a manejar las nuevas facturas.

Años después, ese momento llegó, fue el pasado 1 de enero de 2014. Perfecto. Allá voy a la página de internet de Hacienda, ¿y con qué me encuentro? Con que no es compatible para Mac.

Yo jamás en mi vida he trabajado con una computadora que no sea Mac. Las uso desde que se inventaron en 1984. Imagínese mi cara.

¿Qué es lo que están haciendo varios de mis amigos para salir del paso? Están subcontratando proveedores para que les hagan sus recibos electrónicos, lo cual a mí se me hace muy peligroso.

Yo no le voy a entregar mis códigos a un desconocido. ¿Para qué? ¿Para que luego se cometan delitos con ellos?

¿Y por qué les tendría que pagar por algo que a nadie le debería costar ni un solo peso? ¿A usted no se le hace una grosería que le cobren por cobrar?

El caso es que mi contador, que es lo máximo, se ofreció para que, a través de su computadora, sacáramos mis primeros recibos.

¿Sabe cuánto nos tardamos en sacar dos recibos? Tres horas y media. La página de Hacienda es lentísima, está al borde del colapso. Perdí toda una mañana.

Yo no sé qué piense usted, pero para mí perder toda una mañana en sacar dos recibos implica una pérdida de tiempo y de dinero, es la cúspide de la improductividad.

No, pero espérese, el calvario apenas comienza, porque ahora, con este sistema, ya no se pueden entregar documentos con fecha que no sea la de expedición, ya no se pueden entregar recibos en blanco y ya no se pueden hacer muchas cosas que antes sí se hacían.

A esto súmele que ahora tenemos que mandar nuestros papeles por correo electrónico, porque van acompañados de un archivo especial.

Y luego los correos se pierden o, ¿qué crees?, como todo cambió internamente, hay que corregirles un “detallito”

Y, a ver, vuélvete a meter a la página de Hacienda para cancelar el documento y hacer otro.

¿Resultado? Muchas personas no estamos cobrando o estamos cobrando tarde y mientras eso pasa, nuestros acreedores nos llaman mañana, tarde y noche para exigirnos pagos inmediatos en un tono cada vez más grosero.

De por sí antes, como el recibo que entregábamos hoy, nos lo pagaban meses después y nos teníamos que endeudar para pagarle a Hacienda los impuestos correspondientes, como si en verdad nos depositaran al momento, póngase a pensar en lo que es ahora.

Por favor, que alguien nos ayude a los contribuyentes, que mejore la página de Hacienda, que la vuelva compatible para Mac y que facilite nuestros pagos a través de aplicaciones como las de los celulares.

Que alguien hable con los bancos para que nos tengan paciencia. No es que no queramos pagar, es que no podemos. ¿O usted sí?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com