Ojo por ojo

Pues sí, se atrevieron

En este negocio de la crítica de espectáculos, como en todo, hay temas oficiales y temas no oficiales.

Los temas oficiales son los que vienen del poder, de los que se supone que todos tenemos que hablar.

¿Para qué? Para hacerle más gordo el caldo o a las autoridades o a las grandes corporaciones, para permanecer distraídos, para favorecer a sus intereses.

¿Y cuáles son los no oficiales? Los que están ahí, que también son importantes, que también tienen público, que también generan dinero pero que nadie, o casi nadie, menciona.

A mí se me hace muy injusto que la mayoría de los espacios de farándula de nuestra nación hablen de los mismos cuatro o cinco programas o de los mismos dos o tres formatos cuando nuestro país es potencia mundial en esta clase de contenidos.

Nada más la fuente de televisión es una avalancha de notas, de todo tipo, que no acaba nunca.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque desde el domingo por la noche tengo a un montón de personas exigiéndome que les escriba de las mismas telenovelas que todo el mundo está comentando.

Por supuesto que lo voy a hacer, pero después. No quiero caer en el juego de los espectáculos oficiales especialmente ahora que están pasando cosas tan impresionantes en otras pantallas como la de internet.

Ayer, por ejemplo, fue la premiación de Atrévete a ver. ¿Se acuerda cuando se lo mencioné por primera vez?

Atrévete a ver fue el primer concurso de cortometraje universitario de Teletón para promover la inclusión de las personas con discapacidad.

Para mí fue un honor haber participado como promotor y como jurado al lado de excelentísimas personalidades de diferentes medios de comunicación.

¿Y? ¿Cuál es la nota? Que no hay una nota, hay muchas.

Atrévete a ver superó, por mucho, las expectativas de participación. La respuesta fue impresionante, tanto en volumen, como en calidad.

Se lo tengo que decir con todas sus letras: yo, que he sido jurado de diferentes festivales de televisión, nacionales e internacionales, universitarios y profesionales, me siento profundamente orgulloso y conmovido con el talento de los jóvenes mexicanos que participaron en este concurso.

No le piden nada a nadie, incluso a los equipos profesionales de producción de televisión que tenemos en México, América Latina y el resto del mundo.

Son chavos inteligentes, sensibles, responsables, comprometidos y trabajadores que saben plantear una idea, que saben contar una historia y que dominan las más novedosas técnicas audiovisuales de una de las industrias más competidas del planeta.

En este asunto de la discapacidad, es muy fácil caer en los lugares comunes.

Los muchachos que participaron en Atrévete a ver los evitaron, les dieron la vuelta y crearon conceptos completamente diferentes, hermosos, frescos, divertidos y muy creativos.

Pero, además, llenos de pequeños grandes detalles que hacen que uno, como espectador, realmente disfrute la experiencia de reflexionar sobre la discapacidad y termine sensibilizándose sobre la necesidad de incluir a todas las personas, a todas, en nuestra vida cotidiana, en la sociedad.

Estoy muy impresionado, porque muchos de estos trabajos son mejores que los que vemos en las pantallas de la televisión abierta nacional.

¡Y son de estudiantes! Imagínese usted el día en que estos chavos se incorporen a la vida laboral. ¡Van a cambiar las cosas! ¡Van a hacer algo bueno!

Por eso yo quiero suplicarle a los cazadores de talento de las televisoras mexicanas que los busquen inmediatamente. Les va a ir muy bien.

Y a usted, yo le quiero pedir que independientemente de los resultados, se meta ya a la página de YouTube de Atrévete a ver de Teletón para que conozca estos trabajos.

Algunos están hechos con mucho dinero. Otros, con los más sencillos elementos de producción.

Pero todos son preciosos, honestos, valiosos, el reflejo fiel de cómo una nueva generación de creadores está apareciendo en el horizonte para revolucionar el mercado.

Los hay del norte del país, del centro, del sur, de las costas, de los valles, de los desiertos.

¡Gracias, Fundación Teletón, por haber tenido la iniciativa de realizar una convocatoria de este tipo! ¡Gracias por haber pensado en los universitarios, por acercarse a ellos, por estimularlos! ¡Gracias por ofrecerles esta plataforma que seguramente cambiará su vida!

¡Gracias a todos los equipos que participaron! ¡A sus universidades! ¡A sus maestros! ¡A sus compañeros de escuela! ¡A sus padres!

¡Gracias por convertir en realidad este sueño que es sólo la primera parte de muchos otros que vendrán en el futuro! ¡Gracias por atreverse a ver!

¡Qué éxito! ¡Qué orgullo! ¡Larga vida a Atrévete a ver! ¡Larga vida a Fundación Teletón!

¿Verdad que a veces vale la pena salirse de los temas oficiales para reconocer al talento joven de México?