Ojo por ojo

¡Vamos a ganar!

Por supuesto que podríamos abrir el debate sobre la reforma en materia de telecomunicaciones, sobre la Comisión de la Familia, sobre la reforma energética y sobre un montón de temas más, pero la nota hoy es el futbol.

Y eso no nos hace ni más inteligentes ni más estúpidos. Simple y sencillamente es lo que es.

Hoy México se va a enfrentar a Holanda con el objetivo de cumplir un sueño largamente acariciado: jugar un quinto partido en un Mundial de futbol.

Sí, yo sé que suena patético porque nuestra máxima aspiración debería ser llegar a la final, pero ése tampoco es el asunto.

Hoy queremos ser felices, tener un pretexto para celebrar, para sentirnos orgullosos, para salir a las calles y correr todo juntos con la misma camiseta.

Hoy queremos que nuestro equipo llegue a donde jamás había llegado, convertir en héroe a un grupo de gente joven, hacerle honores a un director técnico. Hoy, solo hoy.

Mañana volveremos a nuestra triste realidad, a los mismos problemas de siempre, a nuestros odios.

¿Qué tiene de malo el futbol? ¿Qué tiene de malo soñar? Encuentros como el de este domingo solo se dan una vez cada cuatro años y no siempre es seguro que la selección nacional participe.

Acuérdese de lo mucho que sufrieron nuestros jugadores para clasificar a Brasil 2014.

Ni modo de decir que todo esto fue prefabricado por un gobierno, por un partido político, una cúpula empresarial o una televisora.

Y si así se dieron las cosas, vamos a disfrutarlas. Por una mañana, por un día que nos entreguemos al Mundial, no va a pasar nada malo.

El futbol es un deporte. ¡Qué bueno que este pobre país hoy esté unido por algo tan noble como el deporte!

¿O qué prefiere usted? ¿Que solo nos unamos para protestar por cosas horribles? ¿Que lo único que nos mueva sea el rencor y la sangre?

No sé cuál sea su caso, pero a mí me conmueve muchísimo ver a tanta gente tan esperanzada. Hasta parece Navidad.

Hay camisetas de la selección mexicana pegadas en las ventanas de muchas casas como si fueran coronas, como si fueran banderas.

¿Cuándo fue la última vez que México estuvo unido por algo positivo? ¿Cuándo fue la última vez que buscamos un pretexto para sentirnos orgullosos como nación?

Lo que estoy diciendo no es cualquier cosa. En este país casi nunca se juntan los pobres con los ricos, los hombres con las mujeres, los jóvenes con los viejos y los del norte con los del sur.

En este país siempre estamos metiéndonos el pie, encontrando excusas para afirmar que somos malos, que no estamos a la altura de nadie, que merecemos lo peor.

Hoy es diferente y eso es precioso. ¿Cuándo fue la última vez que México quiso convertir a alguien en héroe? ¿Cuándo fue la última vez que ese héroe, en lugar de ser una persona, fue un equipo, un grupo, un conjunto? ¡¿Cuándo?!

¿Cuándo fue la última vez que quisimos honrar a un directivo? Aquí, al contrario, los jefes siempre son lo peor.

Así sea en lo político, en lo laboral o en lo que sea, atacar a la cabeza por el simple hecho de ser la cabeza es algo que se nos da mucho.

Hoy no queremos acabar con el directivo, queremos creer en él. ¿A usted no se le hace importante? ¿A usted no se le hace un milagro? ¡Gocémoslo!

Estamos aprendiendo cosas y aunque casi nadie lo quiera reconocer, Brasil 2014 nos está dando lecciones, nos está enseñando, nos está integrando. ¡Gracias! ¡Bendito Mundial de futbol!

Ahí está la magia de este evento. Ahí está su belleza.

Y yo prefiero que sea el pueblo de México, mi pueblo, el que esté experimentando todas estas sensaciones, a que sea cualquier otro, porque nos lo merecemos, nos lo hemos ganado.

Perdón, pero en los últimos años hemos sufrido mucho. Ya nos merecíamos algo así.

Y antes de que me lo diga en las redes sociales, no es malo que haya empresas beneficiándose con la Copa del Mundo, haciendo negocios, enriqueciéndose.

Al contrario, a mí me da gusto que esto ocurra porque, volvemos a lo mismo, son compañías mexicanas, empresarios de nuestro país. Si a ellos les va bien, a todos nos va a ir bien también.

Habrá más empleos, mejores actitudes, todo. ¿O qué, usted preferiría que todo este caudal de dinero se fuera a algún otro lado? ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

Hoy es día de fiesta. Hoy es un día para soñar. ¡Hagámoslo! ¡Vamos a darle! ¡Viva México! ¡Que viva nuestra selección!

 

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