Ojo por ojo

"La Tuta" y las noticias

Esta semana ha sido poco menos que el Apocalipsis periodístico del sexenio.

Es impresionante la cantidad de notas, todas ellas delicadísimas, que han estado circulando por nuestras diferentes plataformas.

Pero hay una que yo no le puedo dejar de comentar: el video de Eliseo Caballero, corresponsal de Televisa, recibiendo dinero de Servando Gómez Martínez, La Tuta, líder de Los caballeros templarios.

¿Por qué? Porque es un tema que quedó incompleto.

Levantar una denuncia de hechos contra don Eliseo no resuelve el problema.

¿Y cuál es el problema? Una serie de irregularidades que, más que con Televisa, tienen que ver con la prensa mexicana en general.

Carmen Aristegui, la periodista que sacó esto a la luz, hizo un gran trabajo y tan bien lo hizo que lo primero que dijeron los señores de avenida Chapultepec cuando reaccionaron fue que la reportera había buscado a Eliseo para entrevistarlo por su participación en ese material.

En resumen, Carmen no estaba iniciando una campaña de desprestigio contra Noticieros Televisa. Estaba haciendo una investigación profesional.

Y no, yo no estoy de acuerdo con la lectura que se le dio ni a esta nota ni al boletín que Televisa sacó casi inmediatamente.

Esto no es un escándalo de: ¡Mira hasta dónde ha llegado el crimen organizado! ¡La Tuta está metida hasta con los medios! ¡Qué horror! ¡Nadie se salva!

No, esto es un escándalo de: ¡Mira lo que está pasando con la prensa mexicana!

¿Y qué es lo que está pasando? Que, salvo honrosas excepciones, vivimos en la más completa vulnerabilidad.

Y por vulnerabilidad no me refiero a que andemos por la vida con armas y guardaespaldas, me refiero a nuestras condiciones de trabajo.

A lo mejor usted no lo sabe, pero la mayoría de los corresponsales de los medios del Distrito Federal que trabajan en los diferentes estados de la República, incluyendo a Televisa, cuando ganan, ganan una miseria.

¿Por qué le digo esto de “cuando ganan”? Porque no está usted para saberlo ni yo para contarlo, pero casi siempre se les paga por nota publicada.

¿Qué significa esto? Que usted puede trabajar como esclavo de sol a solo durante semanas, usted puede arriesgar su vida y la de su familia parándose en los peores escenarios noticiosos de este país, y si no le transmiten nada, pues se amoló, no le van a pagar. Trabajó de a gratis.

Y cuando le pagan, de aquí a que pase su recibo de honorarios, de aquí a que se procese y de aquí a que la famosa gente de “contabilidad” se le dé la gana depositarle, pasaron años.

Obviamente esto es poco menos que una invitación a la corrupción y se lo tengo que decir en estos términos porque es muy fácil, incluso para las estrellas de las noticias, despedazar a los reporteros que constantemente arriesgan su pellejo.

Ojo, la pobreza no lleva al delito, pero si no nos solidarizamos con el gremio, esto no va a cambiar jamás.

Ahora, a lo mejor el video de Eliseo Caballero con La Tuta no va por ahí.

¿Qué haría usted si fuera corresponsal de algún medio en una zona y lo “invitan” a visitar a algún capo? ¿Se negaría? ¡A poco cree que el delincuente en cuestión no lo va a obligar!

¿Qué haría usted si estuviera frente a frente con un delincuente y le sacara un fajo de billetes? ¿Se haría el digno?

¿Se haría el digno a sabiendas de que si no lo acepta lo pueden matar o le pueden asesinar a alguien?

¿O qué haría, iría corriendo a avisarle a un cliente o a la mismísima autoridad sabiendo que en ese preciso instante le van a volar la cabeza?

Esto es más complejo de lo que parece. Por favor, reflexionemos y hagamos algo por mejorar las condiciones de todos los eslabones de la cadena periodística.

Encontremos salidas más allá de los pactos que prohíben la publicación de determinadas imágenes.

Yo, por ejemplo, creo mucho en los códigos de ética, en los manuales de procedimientos y en los cursos de capacitación.

¿Cuántos medios de comunicación, en México, saben qué hacer ante una situación como la que denunció Aristegui?

¿Cuántos periodistas, en este país, han tomado algún curso que les diga qué hacer en caso de que les suceda algo como lo que le pasó a Eliseo?

¿Por qué no nos unimos y empezamos por ahí antes de atacar a un medio o a un corresponsal? ¿Por qué no le damos a cada cosa su justo lugar en esta industria?

¡atrévase a opinar!

 

alvarocueva@milenio.com