Ojo por ojo

Tierra de odio

Al final, un partido que ataca a otro partido ataca a todos los partidos, se ataca a sí mismo.

Llevamos casi tres meses tragando spots electorales. ¿Y qué es lo que hemos aprendido? Nada.

¿A usted esto no le parece alarmante? A mí sí porque todo este atascadero de anuncios lo único que está consiguiendo es que a muchas personas se les quiten las ganas de votar.

Y cómo no, si fíjese nada más lo que dicen, a nivel macro, estos mensajes.

Primero, que México está mal. ¿Por qué? Porque está mal gobernado. ¿Gobernado por quién? Por lo mismos partidos que están produciendo estas campañas.

Y ni modo de decir que si no estamos de acuerdo con la catástrofe que han creado los señores de un lado, nos vamos a ir hacia otro porque nuestros gobernantes cambian de filiación política todo el tiempo.

Al final, un partido que ataca a otro partido ataca a todos los partidos, se ataca a sí mismo.

El PAN dice, por ejemplo, que México no tiene nada que aplaudir. ¿Con qué cara lo dice si venimos de una presidencia del PAN?

El PRI afirma que creó instituciones como el Seguro Social y que eso es un motivo de orgullo.

Independientemente de que al adjudicarse estas obras el PRI está promoviendo la idea de que lo mejor para el México democrático de hoy es el modelo de partido único, el IMSS no ha brillado últimamente por su eficiencia.

¿Los hospitales sin medicamentos deben ser un motivo de orgullo para los mexicanos?

El PRD señala, mientras ataca a empresas y a periodistas, que nuestra historia ha sido mala y que siempre se repite.

¿Y cuál es el partido que está sosteniendo su campaña recordándole al pueblo la historia del primer gobierno perredista en el Distrito Federal? ¡El PRD!

No, ¿y qué me dice de los comerciales del PT? No solo aseguran que vivimos en un México violento mientras sus responsables, a través de la imagen de varios menores de edad, piden que les entreguen a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

El protagonista de este video, mientras habla, sostiene una estatuilla del Oscar. ¡Del Oscar!

Eso es terrible, significa que el chamaco está actuando, fingiendo, que es un mentiroso. ¿Por qué lo grabaron así?

¿Lo sabe la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood que es tan escrupulosa con el manejo de sus símbolos?

Y si volteamos hacia los partidos nuevos, como Encuentro Social, ¿qué pasa?

Que vemos a un actor atacando a toda la clase política nacional, desde un ring, con unos argumentos que en lugar de construir, destruyen.

Morena, cuyo líder nació en el PRI, vive por y para desprestigiar al Presidente con su mal chiste del “despeñadero”.

Perdón, ¿pero y eso qué? ¿Nadie le ha dicho a Andrés Manuel López Obrador que al jugar a atacar al Poder Ejecutivo con esas estrategias, el primero en salir perjudicado es él por no llamar a las cosas por su nombre?

Eso, aquí y en China, se llama cobardía y no, esto no es un asunto de preferencias políticas, es de comunicación básica como lo de Nueva Alianza.

Un partido que pretende elogiar a las mujeres insultándolas con groserías como lo de la “ruptura de madre”, es un mal partido, igual que Movimiento Ciudadano con su canción de los “villanos de siempre”.

¡Y luego el Partido Humanista parte del supuesto de que en la política mexicana no hay respeto para justificar así sus grabaciones con teléfono celular!

En resumen, salvo muy contadas excepciones, como la de los spots del Partido Verde que jamás han atacado a nadie, esto es alarmante, tierra de odio, todos contra todos, una invitación a no votar. ¿O usted qué opina?

¡Atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com